04 APR 2013 | NOTA DE INTERÉS

Vencer el miedo de hablar en público es posible

Los seres humanos en todo momento se comunican, pero muy pocos pueden decir que lo hacen de manera efectiva.

Hablar en público es un miedo frecuente entre las personas. A muchos los paraliza el temor a equivocarse, verse expuestos o simplemente creer que hacen el ridículo. Es difícil encontrar individuos que no hayan sufrido episodios de pavor escénico o alguien que no haya presenciado el nerviosismo de un expositor incapaz de poder comunicar de manera correcta lo que desea. Sin duda, el no saber hablar en público, es una falencia grave que se debe trabajar.

Es notoria la diferencia que provoca en el oyente un relator inseguro tímido y nervioso, frente a uno que se desenvuelve con seguridad y personalidad. En el primer caso, las personas que escuchan a un expositor irresoluto no tendrán mayor interés en saber qué es lo se habla, ya que les resultará poco creíble, y aburrido. En el segundo caso, la seguridad, firmeza y convencimiento del orador, serán fundamentales para que los asistentes se sientan atraídos por el tema. Un expositor con estas características, siempre logrará manejar mejor a un grupo, ya que proyectará credibilidad, lo que se reflejará en una audiencia participativa y atenta durante toda la presentación.

Como son muchas las personas que ven truncado su crecimiento profesional por el miedo hablar en público. A continuación entregamos algunos consejos que pueden ser útiles para decir adiós a la sensación de rostro rojo, palpitaciones rápidas y tartamudez que frenan la buena comunicación.

Técnicas para enfrentar al público

Dominar el tema: Con antelación se debe estudiar el contenido de lo que se dirá, entender más que memorizar es la clave para que una exposición sea fluida.

Pausas al respirar: Para calmar la ansiedad y el nerviosismo es bueno tomarse tiempo en hacer pausas breves para respirar profundamente, esto ayuda mucho a la concentración.

Vestimenta cómoda: Días antes de la presentación, se recomienda pensar en el vestuario más cómodo que se tenga y hacer una prueba con antelación. Los cambios radicales hacen sentir inseguridad, igual que un zapato incomodo.

Ensayar como si fuera el día de la presentación: Es bueno hacer un ensayo con la familia o amigos. Hay que hacerlo como si fuera el día de la exposición. Con este ejercicio se ve qué hay que reforzar. Al finalizar, es bueno recibir críticas constructivas.

Visualizarse: Este es uno de los ejercicios más efectivos. Hay que imaginar el día de la charla con detalle. Cuantos más pormenores se conozca sobre el sitio, mejor es; figurarse con la ropa que se llevará frente la gente que estará presente, repasar todo lo que se dirá y visualizar hasta por dónde se caminará. Al finalizar se debe ver al público aplaudiendo la excelente presentación. Esto brinda una sensación de tranquilidad.

Apoyo audiovisual: Las diapositivas de PowerPoint son un buen apoyo para realizar una presentación y sirven de guía para evitar quedarse en blanco o perder la idea central de la exposición.

Seguridad: Para finalizar, siempre hay que creer en uno y reforzar de manera constante la confianza en sí mismo.