24 APR 2014 | COLUMNA DE OPININIÓN

Sistemas dinámicos e innovación

Las compañías deben considerar a la innovación como algo necesario, como un instrumento que les permite crear mayor valor y mantener una competitividad sustentable a lo largo del tiempo.

Por Pablo Traub / Gerencia, EMB

Sin duda, el mercado actual es dinámico, compuesto de múltiples y cambiantes variables. Sin embargo, aún hay empresas que entienden su entorno desde una visión simplista, fijándose solo en los síntomas o elementos más visibles de este, sin identificar las causas o fundamentos reales detrás.

Las compañías deben desarrollar esta habilidad de ver al mundo como un sistema complejo, en el que todos los componentes están conectados entre sí y se hace esencial comprender la relación que existe entre un comportamiento y su sistema a lo largo del tiempo.

Este estilo de pensamiento sistémico ayuda a las corporaciones a simular comportamientos, encontrar soluciones a futuras problemáticas, identificar nuevas tendencias y desarrollar nuevos negocios.

Barrera: Modelos mentales

Una de las mayores amenazas en la construcción de sistemas dinámicos, son los modelos mentales que personas y empresas usan para enfrentar cualquier situación. Estos son difíciles de cambiar. Numerosas compañías han perdido su liderazgo de mercado por persistir en su “fórmula de éxito”, sin lograr abstraerse de su realidad para identificar las nuevas variables que están influyendo en el mercado al cual pertenecen y así poder reaccionar a tiempo.

Ya hemos visto cómo innovaciones tecnológicas han redefinido por completo algunos mercados, dejando fuera de juego a los grandes líderes que no incorporaron estas nuevas variables o dinámicas en su modelo. Es el caso de un gigante de la fotografía que no se adaptó a tiempo a la fotografía digital y, más recientemente, la acelerada evolución del mercado de los smartphones que está dejando a su creador sin participación.

Así, en un mercado dinámico y cambiante, las empresas tienen el desafío de desarrollar su capacidad de abstracción para alejarse de sus modelos preestablecidos e identificar nuevos elementos y cambios.

Además de la flexibilidad para responder al cambio de contexto, las compañías deben considerar a la innovación como algo necesario, como un instrumento que les permite crear mayor valor y mantener una competitividad sustentable a lo largo del tiempo. Prueba de ello es que a mayor nivel de abstracción la empresa podrá alcanzar un mayor nivel de innovación.

¿Qué nivel de innovación debo implementar?

Las compañías con modelos mentales más conservadores optarán por la innovación incremental que apunta a cambiar las cosas que ayudan a diferenciarse de la competencia. Esto abarca desde empaquetar un producto, hasta la estrategia de marketing.

Empresas un poco más flexibles adoptarán la innovación adyacente. Esta nace a partir de las competencias y recursos que ya se tienen dentro de la organización y que se pueden apalancar para desarrollar productos o servicios nuevos o complementarios a los ya existentes. Se requiere un nivel de flexibilidad para cambiar el cómo se hacen las cosas y pensar en soluciones nuevas o distintas. La innovación adyacente funciona bien en empresas que ya tienen participación dentro del mercado y pueden alcanzar este tipo de innovación sin correr demasiados riesgos, apalancando recursos existentes.

La innovación más riesgosa, pero que entrega mayores retornos, es la disruptiva, que es la que cambia totalmente las reglas del juego. Un ejemplo es la evolución de las ventas en retail a venta en línea o e-commerce. Esta innovación requiere de un alto nivel de abstracción, de mirar el mercado más allá de los supuestos conocidos y proyectar su realidad al futuro.

Pero ¿cómo se pueden flexibilizar los modelos mentales de las empresas y, sobre todo, de los tomadores de decisiones? Una buena forma es acercarse e involucrarse con los ecosistemas externos de innovación. Escuchar y compartir con los jóvenes emprendedores y permeabilizarse de su visión del mercado, del nuevo consumidor y de sus futuras necesidades. Y así, generar una mayor capacidad innovadora al modificar los modelos mentales existentes.