10 SEP 2014 | ARTÍCULO

Síndrome de burnout

Cuando el estrés laboral se manifiesta, puede afectar el normal desempeño de un trabajador, haciéndose presentes el desánimo, agotamiento físico o irritabilidad.   

Por Paulina Ibaceta G / HSEC MAGAZINE, EMB

En palabras simples, el Síndrome de Burnout (en español, “síndrome de quemarse por el trabajo”), significa estar cansado, agotado y perder la ilusión por el trabajo. Fue en los años setenta cuando Freudenberger (1974) utilizó ese término para referirse al conjunto de signos y síntomas que manifiesta el individuo como respuesta al estrés crónico laboral cuando sus recursos de afrontamiento no han sido lo bastante adecuados, ocasionándole finalmente agotamiento emocional y la aparición de actitudes negativas hacia las personas con las que trabaja y hacia su propio rol.

En una reciente publicación de la OPS/OMS, se presenta al Síndrome de Burnout como “uno de los cinco problemas sanitarios más graves de la actualidad, tanto por la alta prevalencia de afectación en profesionales como por las posibles consecuencias en la población asistida por dichos profesionales”.

El Burnout es el resultado de la exposición continua a los estresores existentes en las áreas laborales, de modo que diversas variables laborales y extra laborales, tales como edad, sexo, estado civil, número de hijos, tipo de profesión, puesto laboral, tecnología utilizada, desempeño de roles, clima laboral, tipo de personalidad y apoyo social, entre otras, se han estudiado en mayor o menor grado como antecedentes o facilitadores del síndrome. En este sentido, la Universidad de Michigan, a través del Instituto para la Investigación Social, señala que se puede explicar el origen del síndrome por los siguientes factores:

• La percepción de un desequilibrio entre las demandas del entorno y los recursos para atenderlos.

• El entorno podría no proporcionar suficientes oportunidades para satisfacer las propias necesidades.

• La falta de control o de autonomía en el propio trabajo.

• El clima socio-laboral.

• Los estilos directivos.

Signos del Burnout

 

• Agotamiento emocional:

El trabajador siente que no dispone de recursos emocionales para enfrentar su tarea.

• Despersonalización:

Incapacidad para entregarse, evitar los contactos interpersonales, tratar al otro como objeto, impidiendo la posibilidad de establecer un vínculo humano. Esta dificultad también se traslada a la vida familiar y social.

• Baja realización personal:

Sentimiento de pérdida de prestigio o reconocimiento social que disminuye su efectividad.

Consecuencias

• Fisiológicas:

Agotamiento físico, fatiga, resfríos/gripes a repetición, alteraciones del apetito, contracturas musculares dolorosas, cefaleas, taquicardia, hipertensión, disfunciones sexuales, insomnio, trastornos gastrointestinales, úlceras.

• Psicológicas y emocionales:

Irritabilidad y enojo excesivo, ansiedad, rasgos depresivos, labilidad emocional, tristeza/desesperanza, actitudes rígidas e inflexibles, sentimiento de frustración laboral, sentimiento de despersonalización, incapacidad para concentrarse, desorientación, impaciencia, vivencias de baja realización personal y baja autoestima. Predomina el agotamiento emocional, lo que lleva a deseos de abandonar el trabajo y a ideas suicidas en caso extremo.

• Conductuales:

Expresiones de hostilidad, conductas impulsivas, incapacidad de concentrarse en el trabajo, culpar a otros de los padecimientos personales, aumento de relaciones conflictivas, atrasos, salidas anticipadas, distanciamiento recurrente del área del trabajo, aumento del ausentismo, actitud cínica, aumento del consumo de café, alcohol, cigarrillos, psicofármacos, y también de la conducta violenta y comportamientos de alto riesgo.

A su vez, estos síntomas pueden dividirse en cuatro estadios de evolución: leve, moderado, grave, extremo. De no ser detectado de forma temprana, este cuadro puede llegar al nivel más extremo que nos habla de una situación donde efectivamente está en peligro la integridad de la persona.