12 MAY 2015 | COLUMNA DE OPINIÓN

Ser un buen ciudadano corporativo

El término “compliance” se está haciendo cada vez más familiar, sobre todo con la cantidad de casos que han surgido en relación al incumplimiento empresarial como el caso Caval, caso Penta, caso SQM, por nombrar algunos. Pero realmente, ¿lo entendemos?.

Por Catalina Silva / Revista Dinero, EMB

El término “compliance” se está haciendo cada vez más familiar, sobre todo con la cantidad de casos que han surgido en relación al incumplimiento empresarial como el caso Caval, caso Penta, caso SQM, por nombrar algunos. Pero realmente, ¿lo entendemos?

Compliance o cumplimiento es una cultura basada en la ética, tendiente a que una empresa cumpla con el marco normativo e interno, actuando como un buen ciudadano corporativo, para evitar o disminuir los riesgos que puedan llevarnos a incurrir en un delito administrativo, civil o incluso, penal.

En el año 2009 se creó la ley 20.393 sobre Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas como requisito para que Chile pudiera formar parte de la OCDE. Anterior a ella, nos regulábamos por la ley 19.913 que en febrero de este año 2015 fue modificada, ampliando los delitos base y profundizando su regulación.

Los riesgos de una compañía están presentes en cada una de sus áreas: comercial, finanzas, recursos humanos, entre otras, y es clave que exista una estrategia única que determine cómo se abordarán los casos, políticas y eventuales delitos que surjan, muchas veces generados por la costumbre de ciertos actos usualmente reconocidos en la industria y que rozan la legalidad.

Se debe entender el cumplimiento normativo como un acto preventivo constante. Varios de los casos que hoy son comentados en las noticias podrían haberse prevenido con un programa o estrategia de compliance adecuada.

El desarrollarlo implica, sin duda, un acto de evangelización en cada una de las áreas de la empresa, que en el mediano a largo plazo será recompensado. Invertir en generar políticas, procedimientos, en el nombramiento de un Compliance Officer o incluso certificar un modelo de prevención del delito, denota preocupación por la responsabilidad de cada trabajador, pero, además, un compromiso con nuestra sociedad.

En resumen, es cumplir con el deber de diligencia de los Gobiernos Corporativos, por parte de los directores y ejecutivos de las compañías, tan recordado en estos días.

Una estrategia de Compliance y un Compliance Officer pueden ayudar a estar mejor preparado, identificar conductas reiterativas, adelantarse y ser diligente en el actuar de la compañía, disminuir la responsabilidad, cumpliendo con el standard mínimo y transparencia que identifican a un buen administrador.

Hemos notado que las empresas de a poco han incorporado profesionales en el área de Cumplimiento Normativo, más allá de las compañías multinacionales que lo tienen muy arraigado en su cultura o de industrias que por su particularidad en el negocio resulta esencial que cuenten con ello, como las industrias financieras, farmacéuticas y tecnológicas. La industria de la educación, del retail y la minería han innovado en ese sentido.

No cabe duda de que los estándares se elevarán cada vez más, existirá mayor regulación, y que deberemos apuntar a ser un buen ciudadano: hacer las cosas de la manera correcta, responsable y diligentemente. Así, será la única forma para que las compañías logren mantenerse y ser sustentables en el tiempo.