20 NOV 2014 | NOTA DE INTERÉS

Revertir el estrés

Es la enfermedad más común que presentan los seres humanos en el mundo. Una forma de enfrentarlo es verlo como el aviso de que algo debemos cambiar.

El estrés es una respuesta natural del organismo, es una especie de aviso de alerta que ayuda a ver que hay cosas que no están marchando bien, por eso cabe analizar las diferentes circunstancias en las que como seres humanos nos vemos enfrentados en el ajetreo diario y que pueden perjudicar nuestra salud. Ésta alerta es una señal para cambiar el  ritmo y encontrar un equilibrio, adoptando cambios enfocados en una vida más saludable, menos retadora, y más adaptativa.

Es importante leer las señales que comienza a entregar nuestro organismos cuando se encuentra sobre exigido, no se trata de dejar de trabajar o rendir menos, se apunta a enfrentar el día de manera diferente. Trabajando por conseguir nuestras metas y retos, orientarnos al logro y potencializar nuestra capacidad de resiliencia poniendo mucha cabeza y haciendo una cosa a la vez.

Para revertir el estrés es recomendable frenar el ritmo de vida, hacer deporte, comer sano, disponer de tiempo para uno, aprender a llevar de manera correcta la carga laboral o las presiones del entorno y, por sobre todo, comenzar a hacer cosas del agrado personal.

Hay determinados parámetros que establecen el nivel de estrés en el que se halla una persona:

• Nivel cognitivo: En esta fase es común que la persona presente una especie de inseguridad y dificultad para concentrarse; no halla solución a sus problemas por chicos que sean, y a veces posee la sensación de haber perdido la memoria.

• Nivel fisiológico: El estrés es una enfermedad seria y que puede mostrar síntomas físicos como dolores de cabeza, tensión muscular, alteraciones del sueño, fatiga, enfermedades de la piel. El individuo se siente mal, acude al médico, pero sus resultados son normales.

• Nivel motor: En esta etapa la persona tiende a realizar acciones no habituales como llorar, comer compulsivamente, si fuma lo comienza hacer en mayor cantidad, aparecen tics nerviosos, etc. En definitiva, la persona siente deseos de huir para evitar la situación de estrés.

Los síntomas de estrés más frecuentes son:

• Emociones: Evidentes rasgos depresivos, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, etcétera.

• Pensamientos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse, pensamientos, repetitivos, entre otros.

• Conductas: Se presenta risa nerviosa, actitud violenta, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, etcétera.

• Cambios físicos: Se presenta una mayor tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, sarpullidos, disfunción sexual, etcétera.

Es importante que si se presentan estas señales recurrir a especialista que entreguen un tratamiento efectivo.