17 MAR 2015 | NOTA DE INTERÉS

Planificación en la empresa

Resulta una de las más grandes equivocaciones de las empresas el no contar con una definida  planificación.

Desde el origen de una empresa es fundamental contar con una planificación que permita definir los objetivos que se desean lograr y, saber cómo se llegará a las metas trazadas. En los momentos de gloria y fracaso el tener la situación ya estudiada permite moverse de la manera correcta lo que va en beneficio del crecimiento de la compañía.

Dependiendo de la naturaleza de los planes se acostumbran distinguir algunos tipos de planificación como lo son:

Propósitos: Apunta aquellos proyectos generales que precisan de una forma abstracta que persigue la organización.

Objetivos: Son los desafíos, las finalidades hacia lo que la empresa debe encaminarse, ya sean metas a corto o largo plazo.

Estrategias: Para llegar a una meta trazada, es fundamental tener determinación de los propósitos que se desean lograr, de los objetivos a los que se apuntan, y la acción en planes que definan cuáles son las asignaciones de los recursos necesarios para llegar a la meta definida.

Políticas: Apunta a los principios generales que deben emplazar las acciones concretas que se deben tomar para concretar las metas definidas por medio de las estrategias determinadas.

Procedimientos: Es la manera establecida en cómo se llevarán a cabo las tareas, es una especie de pauta de trabajo que permite la correcta ejecución de las tareas.

Reglas: Son aquellas normas dominantes que no cuentan con una opción a la interpretación, pueden formar parte de un procedimiento.

Presupuestos: Son aquellos planes cuantificados, que ayudan a desarrollar el plan. Se considera el más vital elemento que posibilita el control de la ejecución de las actividades previstas en el plan.

En definitiva, en la planificación reside la elaboración de un instrumento llamado plan que acopia lo que, en un futuro, debe realizarse, cómo hacerlo, dónde llevarlo a cabo  y quién tiene que hacerlo. Siempre hay que tener en cuenta que antes de la elaboración de una planificación es fundamental un análisis anterior de la situación actual para poder precisar el punto de partida.