05 JUN 2015 | NOTA DE INTERÉS

Palabras que no se debe usar en entrevistas

Cuando se enfrenta a una entrevista es importante utilizar las palabras correctas ya que cada mala expresión o comentario es decidor en el resultado.

El ir a una entrevista de trabajo es una situación de alto estrés. En un breve lapso de tiempo se debe demostrar que eres apto para el cargo que se ofrece. El cometer algún error puede costar muy caro, por eso el nerviosismos está presente y el manejarlo es una meta que se debe lograr para obtener el puesto.

Existe una lista de palabras escritas por el influenciador de LinkedIn, Bernard Marr, que aconseja no utilizar en las entrevistas de trabajo. Aunque parezcan solamente palabras ordinarias, pueden ser las principales señales de alerta para un entrevistador o reclutador para desclasificar de inmediato a un candidato.

• No: Al momento de contestar con “No” una simple pregunta, es de esperar que se agregue algo más. Por ejemplo, si te preguntan si manejas algún programa de diseño en particular, y no es así, podrías decirse: “Todavía no he tenido la oportunidad de aprender, pero con gusto lo haría”, en vez de solamente pronunciar un “No”.

• Eee… Um: Al momento de no saber qué decir es más franco y mejor visto el callar en vez de titubear intentando pensar en una respuesta, simplemente permanecer en silencio es la mejor opción. Decir “Eee..” o “Um…” en exceso podría hacerle creer al entrevistador que se está mintiendo o muy poco preparado. 

• Jergas: No es bien visto el uso de jergas al hablar con un entrevistador. Si se pretende parecer un pulido profesional hay que dejar para los amigos esté tipo de lenguaje.

• Dedicado, motivado, trabajo bien en equipo: No es recomendable es uso de las palabras de tu curriculum vitae o frases armadas. Además de que estas palabras son usadas en exceso en las entrevistas, es más destacable compartir un ejemplo de alguna experiencia laboral.

• Exagerar: Se ha vuelto  un cliché responder a la pregunta “¿Cuál es tu mayor defecto?” con un defecto positivo como, “Soy un perfeccionista.” Cualquier buen entrevistador verá de qué se trata eso, así que simplemente mejor no decirlo.