09 JUL 2014 | NOTA DE INTERÉS

Obesidad y su riesgo en el ámbito laboral

La obesidad es una enfermedad multifactorial, que se caracteriza por el aumento del tejido graso. 

Por Janet Cossio / HSEC MAGAZINE
 
La obesidad como patología se ha convertido en una epidemia a nivel mundial y Chile no está exenta de ella. Su prevalencia ha aumentado en todas las edades en la última década. En la población adulta, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del MINSAL (2009), existe un 25.1% de la población con obesidad, asociándose una mayor prevalencia en las mujeres (30.7%) que en los hombres (19.2%), y va aumentando con la edad y en los grupos con menos años de estudios.
 
También se asocia con el desarrollo de otro tipo de patologías tales como: resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, dislipidemias, hipertensión arterial, patologías cardíacas, distintos tipos de cáncer como el de mama, colon, vesícula biliar, hipertrigliceridemias, dolores o lesiones articulares, etc.
 
Inevitablemente debido a esta tendencia en ascenso según edad, la obesidad está afectando a la población trabajadora, lo que aumenta para el país el costo de la enfermedad.
 
Son muchos los factores que afectan la calidad de vida de las personas y que, a su vez, pueden afectar su desempeño en el trabajo. Dentro de la literatura se mencionan el alcoholismo, la depresión, el estrés laboral y la obesidad como factores que pueden interferir con el ámbito laboral: .
 
La obesidad, por sí misma, se relaciona además con un mayor riesgo de cursar ansiedad y/o depresión, lo que se suma a las largas jornadas laborales actuales, el estrés laboral y la falta de condiciones idóneas para poder realizar adecuadamente el almuerzo en el trabajo, donde las personas muchas veces deben salir a comer algo rápido, prefiriendo, por ello, preparaciones ricas en grasas o hidratos de carbono.
 
Todo esto genera un ambiente que favorece el aumento de esta patología, sumando también que la mayor parte de la actividad laboral no exige un gran gasto calórico, por estar largas horas sentados detrás de un escritorio o computador, lo cual potencia el depósito de grasa corporal, agravando la enfermedad. Además, hay que considerar que el ambiente social también puede discriminar a la persona obesa, lo que puede potenciar una baja autoestima y más estrés en quien padece la patología.