23 DEC 2013 | NOTA DE INTERÉS

Mudarse de país por trabajo

El cambiarse de nación por temas laborales conlleva a enfrentar cambios que pueden llegar a ser muy transcendentales.

Algunos avances profesionales vienen acompañados de cambios que no solo afectan al trabajador en términos laborales, sino también personales. Uno de los acontecimientos que más modifica la rutina es el enfrentar un cambio de país para desempeñar las exigencias del trabajo, este tipo de oportunidades son únicas en la carrera de un ejecutivo.

Trabajar en el extranjero, hace que se enfrenten variados desafíos como: aprender un nuevo idioma, relacionarse con otras culturas, personas, cumplir con las expectativas del cargo, llevar la identidad de la empresa y ser muchas veces el representante de la compañía, lo que conlleva mucha responsabilidad y compromiso.

Emigrar del país cuando se deben enfrentar nuevos desafíos y responsabilidades es una excelente opción de aprendizaje y crecimiento. Si bien puede ser percibida como una decisión muy riesgosa y trascendental que provoca miedo, nerviosismo; al mismo tiempo hace que se experimente una enorme satisfacción porque se sabe que estas oportunidades acarrean un gran crecimiento. En lo profesional, enfrentar un desafío así hace que se aprenda y desarrollen muchas habilidades y competencias nuevas, las cuales serían muy poco probables desarrollar en el país de origen.

Las mudanzas por razones laborales se han vuelto una de las prácticas más habituales a nivel mundial. Los tratados de libre comercio han abierto las fronteras para las empresas, lo que hace indispensable contar con directivos que estén a cargo de los intereses económicos de las compañías y que comprendan la significancia de incorporar otras culturas que enriquezcan a la organización cuando se decide situar en otro sitio.

Es muy importante estar informado sobre el país al cual se va a llegar. Comprender y aceptar la cultura es fundamental para poder moverse con tranquilidad y seguridad. Hay que considerar que existen diferencias culturales que pueden hacer que algún gesto, palabra o costumbre que se acostumbra realizar se considere como una ofensa o no sea comprendida por las personas.

Hay que reflexionar que el trabajo de una persona no solo tiene que ver con su capacidad de realizar las tareas encomendadas, sino también, con su estado de anímico, familiar y emocional, se tendrá que tener claro que al mudarse a otro lugar se debe trabajar para conseguir un equilibrio en los estados de ánimo para que no se vea afectado el rendimiento laboral.

En definitiva, vivir en otro país puede resultar todo un desafío. Cambiar de residencia no sólo conlleva a adaptarse a otras costumbres, sino también a incorporar nuevas formas de vida y desarrollar variadas áreas que no se habían trabajado anteriormente.