30 DEC 2014 | NOTA DE INTERÉS

Los años dorados

La opción de emprender no tiene un límite de edad.

“Nunca es tarde para comenzar” es una frase que se repite constantemente y, quizás el motivo de que sea tan citada sea porque tiene gran asertividad, es que nada define que algo no se pueda hacer, por eso, son muchos los que deciden aventurarse con un negocio en el otoño de sus vidas.

A los cincuenta años  o más es válido comenzar a concretar el sueño del negocio propio. Muchos han esperado con ansias la jubilación para desarrollar algún proyecto comercial ligado con alguna pasión o interés personal.
La edad no es impedimento para lograr el objetivo, incluso puede jugar a favor en términos de experiencia y sensatez para enfrentar los inconvenientes que se pudiesen presentar.

Los emprendedores que poseen una edad superior a los 50 tienen varios puntos a su favor como:
• Disciplina: Las personas que ya llevan varios años en el mundo laboral, generalmente son personas que cuentan con una trayectoria profesional significativa, manipulan temas de negocios, en ocasiones requieren de mucha seriedad y dedicación, por ello cuentan con disciplina al momento de llevar a cabo las tareas.  Se caracterizan por llegar temprano y por lograr los objetivos.
• Relaciones sociales: Al convertirse en un emprendedor de edad avanzada, se destaca por su recorrido profesional, lo que lo hace acreedor de una red de contactos y amistades que le pueden ser fundamentales en sus esfuerzos empresariales.
• Experiencia: Es uno de los puntos más importantes, ya que es una de las claves del éxito. Los conocimientos adquiridos a lo largo de los años brindan una posibilidad única para aplicarlos a la solución de dificultades.
• Calma: Un emprendedor de más de 50 años maneja mejor la ansiedad y los impulsos, actúa con más certeza y en consecuencia tiene la habilidad de esperar, de ser paciente y de saber que la espera es parte del proceso de los negocios.

Es una realidad que no se puede generalizar, ya que cada persona es única en términos conductuales. No se puede asegurar que en su totalidad los emprendedores mayores de 50 años tengan estas ventajas y estas áreas de oportunidad, sin embargo lo importante es que la persona antes de emprender haga un análisis  personal de todas sus fortalezas personales y les saque provecho, y que identifique sus áreas de oportunidad y trabaje en mejorarlas para convertirlas en un futuro en ventajas.