12 MAY 2015 | NOTA DE INTERÉS

Lo que comes contra lo que produces

Es un hecho que la comida habla mucho de la persona y de su rendimiento.

Los índices de sobrepeso no dejan de aumentar, los malos hábitos alimenticios, lamentablemente, forman parte de la vida de las personas. El poco tiempo que queda para comer sano, es una de las razones de por qué tantas personas se alimentan de mala manera, privilegiando a la comida rápida que es alta en grasas y calorías.

Dicha situación se ha convertido en uno de los principales problemas a nivel mundial, debido que afecta no solo el plano físico de las personas sino que también en el laboral.

Muchas son las consecuencias negativas que conllevan a una mala alimentación: cuerpos pesados, falta de agilidad, cansancio abundante, necesidad constante de comer y mal humor, lo que se traduce en un perjuicio en el plano laboral.

Una mala alimentación ocasiona que el trabajador no pueda realizar  de manera correcta su jornada, debido a no tener completados sus aportes energéticos; además, se puede experimentar una baja concentración en las tareas que se deben realizar, decaimiento y descontento, ya que el cuerpo es una maquina perfecta que debe recibir una recarga correcta para poder funcionar de manera óptima.

Otro punto importante es que cuando la alimentación no es equilibrada o balanceada se somete a las personas a padecer de enfermedades de tipo nutricional por excesos o déficit.

Investigaciones señalan que la mala alimentación está hecha por el consumo en exceso de sal y grasas en las comidas lo que ha producido un alza en las enfermedades cardiovasculares y de hipertensión que repercuten en la vida laboral de todos.

Lo importante es comenzar el día con un buen desayuno que contenga una alimentación equilibrada, en el almuerzo se deben integrar carnes blancas, rojas, pescados, verduras crudas y cocidas.

Entre comidas, se recomienda la ingesta de frutas o cereales; asimismo, ver el  consumo de agua como algo fundamental, beber aproximadamente como mínimo dos litros por día, evitando, azúcar, sal,  grasas, gaseosas y aceite.

En complemento a una buena alimentación, es fundamental realizar alguna actividad física, hacer ejercicios unas tres veces por semana por un tiempo no menor a una hora. Hay que tener presente que la actividad laboral no es ejercicio físico por ende no aporta a tener buena salud.