11 FEB 2014 | NOTA DE INTERÉS

Lluvia de ideas: una herramienta para mayor rentabilidad

Desarrollar constantemente instancias de creatividad en grupo contribuye al mejoramiento del negocio.

El brainstorming (o lluvia de ideas en español) refiere a una técnica de trabajo en grupo que permite el surgimiento de nuevas ideas, en donde lo importante es, como su nombre lo indica, la sucesión de ideas una tras otra. Por medio de un contexto de total libertad a la creatividad de los integrantes del grupo, esta herramienta permite la generación de material original y creativo.

A nivel empresarial, la lluvia de ideas está cobrando cada vez mayor relevancia. Especialmente en cuanto a la creación de proyectos, definición de productos, ideación de slogan y logotipos, esta técnica puede entregar resultados mucho más provechosos que el trabajo creativo realizado individualmente, generando no sólo más y mejores ideas, sino también una mayor cohesión entre los integrantes de la empresa.

En ese sentido, una constante y adecuada implementación de este instrumento en la empresa puede contribuir al diseño, consecución de proyectos y negocios que resulten más rentables para la realidad de cada organización.

A continuación, se presentan algunos consejos sobre cómo realizar sesiones de lluvia de ideas en una empresa:

1. Se debe invitar a todos los integrantes del equipo de trabajo. 

2. Las consignas principales son la creatividad y el compartir todas las ideas que surjan.

3. Ninguna idea debe ser desechada de antemano. Se debe dar cabida a todas las ideas, incluso aquellas que parezcan absurdas o sinsentido.

4. También se deben incluir aquellas más graciosas o simpáticas.

5.  Otra de las consignas es el respeto entre los miembros del equipo, estando prohibido criticar o juzgar.

6.  En este tipo de instancias, todas las ideas tienen la misma validez y legitimidad.

7.  Se debe procurar evitar detalles o ideas muy largas.

8.  Uno de los objetivos de esta técnica es que las ideas que vayan surgiendo sirvan de plataforma de las nuevas, es decir, que estas últimas se nutran del material generado al comienzo.

Finalmente, una vez realizada la sesión de trabajo –y de haber tomado nota de cada una de las ideas surgidas-, se debe proceder a seleccionar todas aquellas que resuelvan de mejor manera los objetivos propuestos al comienzo de la reunión, de tal manera que sean implementadas en los tiempos que fije la empresa.