27 JAN 2015 | NOTA DE INTERÉS

Liderazgo empresarial

Dime cómo diriges, y te diré qué tipo de líder eres.

Sin duda, nuestro carácter nos permite ser descritos por los demás como inteligentes, alegres, tímidos, extrovertidos o introvertidos, etcétera. En el caso de las empresas, esto no varía mucho, ya que ellas poseen rasgos organizacionales que se asimilan a las personalidades humanas y conforman la cultura de la organización, decretando su propia personalidad.

En el caso de las empresas, podemos señalar que el liderazgo es quien define la cultura de una empresa. De esta manera, podemos apreciar que en una empresa quienes se desempeñan en altos cargos directivos tienen mayor alcance y poder al interior de una organización, lo que ayuda a que sus  ideales se muevan de forma transversal al interior de ésta, permeando o contagiando a todos los individuos que forman parte de la organización.

Liderazgo y cultura son los dos lados de una misma moneda, por lo que es imposible entender a una sin la otra. Claramente, la forma en que administra el capital humano dentro de una organización va de acuerdo con su estilo de liderazgo, que buscará maximizar el potencial de las personas y al mismo tiempo beneficiar al negocio.

De acuerdo a las distintas situaciones y a los equipo de trabajos de una organización, los especialistas recomiendan aplicar el tipo de liderazgo apropiado con el fin de que esta sea realmente efectivo. A continuación se presentan cinco tipos de liderazgos que pueden ser útiles es su empresa: El estilo directivo, Proporciona proyección y se caracteriza por establecer metas generales. Los líderes informan a todo el personal cuáles son las actividades que necesita desarrollar para el cumplimiento de las metas y el funcionamiento del negocio, y brindan retroalimentación tanto en aspectos positivos como negativos del día a día.

El estilo democrático, que tiene como meta lograr el compromiso entre colaboradores y generar nuevas ideas. Brinda confianza a los trabajadores y se les permite que tomen decisiones y asuman riesgos.

Por su parte, el estilo tutorial, tiene como objetivo desarrollar al personal que se tiene a cargo. Se caracteriza por identificar las fortalezas y debilidades de los trabajadores y los anima a desenvolverse y capacitarse en los requerimientos de trabajo.

Un cuarto estilo de liderazgo, corresponde al liderazgo coercitivo, cuyo propósito es el cumplimiento inmediato de las actividades. Se caracteriza por dictar muchas órdenes y establecer una rigurosa supervisión. Funciona cuando el personal comete errores delicados para la operación de la empresa, que tienen que ser corregidos rápidamente.

Finalmente, encontramos el estilo marcapasos, que establece como meta realizar un trabajo con altos estándares de rendimiento. Este estilo es poco tolerante al error; espera que los colaboradores conozcan los principios y la lógica del trabajo, y delega actividades cuando se cuenta con una persona sumamente preparada.

La globalización y el escenario actual en que se encuentran insertas las organizaciones, hacen que cada día sea fundamental estudiar el estilo de liderazgo de los dueños y gerentes de las empresas y el impacto que este tiene en la cultura organizacional.