21 OCT 2013 | NOTA DE INTERÉS

La originalidad se premia

En un mercado saturado de servicios y productos repetidos, el llegar a ofrecer algo diferente entrega altas posibilidades de obtener éxito inmediato.

Al pasearse por alguna calle que se caracterice por poseer varios locales comerciales resulta notorio como se repiten los conceptos, los productos y servicios entre una y otra tienda. Ésta realidad  se reitera en todo los rubros. Por eso, cuando existe un sitio que ofrece algo diferente, de manera casi inmediata, llama la atención de los consumidores, quienes se sienten atraídos y cautivados por la novedad.

Al entregar un producto o servicio original, el comerciante tiene el privilegio de poder fijar un buen precio que le sea de su conveniencia, lo que es uno de los motivos de por qué el mercado favorece la innovación. Cuando se ofrece lo mismo que el vecino y que la cuadra completa, todos se deben regir por un precio estándar donde no se goza de una gran ganancia al detalle, sino que ahí se debe apuntar vender al por mayor para poder solventarse.

Una de cosas buenas que tiene el entregar productos o servicios únicos es que el comerciante o empresario se puede abocar de manera exclusiva a lo que ofrece, esto hace que se trabaje con mayor orden y se ofrezca al público algo mejor. 

Muchos adultos y jóvenes han comenzado a desarrollar su creatividad, concretando ideas sustentables en distintos planos, en este contexto se destacan las innovaciones relacionadas con temas ambientalistas donde el reciclaje y productos que son completamente naturales salen al mercado con el plus de ser innovadores y además son un aporte para el medio ambiente.

Uno de los primeros requisitos para entregar algún producto o servicio creativo es observar muy bien el mercado y ver qué cosas son las que no están explotadas. Es indispensable estar atento a los mensajes que entregan quienes están alrededor; en ellos está lo que se necesita y se demanda. Arriesgarse es indispensable, porque si ya se estudió y analizó la idea de qué se puede producir y posteriormente vender, nada se pierde, ya que como dice el dicho: “el que no se arriesga, no cruza el rio”.