07 MAY 2014 | ACTUALIDAD

La economía mundial seguirá recuperándose

Un equipo de analistas de una institución financiera entrega su opinión acerca de las principales tendencias del mercado y sus recomendaciones.

Cortesía / Revista Dinero, EMB

El entorno global

Aunque hacia fines del año anterior la economía global daba señales de que durante 2014 consolidaría su proceso de recuperación, el primer trimestre estuvo marcado por una desaceleración del bloque desarrollado y una serie de tensiones geopolíticas y complicaciones vinculadas a una salida de flujos desde los países emergentes.

Por un lado, el cierre temporal del gobierno de EE.UU. y las complicaciones climáticas que afectaron a dicha Región terminaron por desacelerar el avance de la principal economía del mundo. Asimismo, la dependencia de Europa de los recursos provenientes desde Crimea afectó también diversos indicadores de confianza de los principales países del bloque. Mientras, las próximas variaciones tributarias esperadas en Japón también han moderado el incremento en sus exportaciones y en la demanda interna. Por otra parte, las medidas destinadas a combatir la corrupción y contaminación en China afectaron su nivel de actividad.

A pesar de lo anterior, nuestras perspectivas señalan que el mundo conseguirá presentar un mayor ritmo de crecimiento hacia los meses venideros después del tropiezo presentado en el primer trimestre. Los problemas mencionados tienen la particularidad de ser temporales. Asimismo, sostenemos que los problemas enfrentados por distintos países emergentes y que condicionarán su desempeño en los próximos trimestres, no conseguirán afectar el dinamismo del bloque desarrollado.

Preferencias por renta variable de países desarrollados

Las perspectivas hacia el segundo trimestre, si bien no están exentas de riesgos, se mantienen auspiciosas. Así, el mundo se mantendrá inmerso en un escenario de recuperación, pero con presiones inflacionarias contenidas. Pero probablemente el mencionado desacople entre el bloque desarrollado y el emergente se mantendrá durante el segundo trimestre.

Esto configura un escenario que será favorable para la renta variable internacional, en el que los sesgos hacia el bloque desarrollado son marcados. Tras los problemas enfrentados en años anteriores, el desempeño operacional de las compañías de EE.UU. y Europa ha mostrado una mejora relevante desde el año 2013, situación que contrasta con el empeoramiento de los indicadores de eficiencia de las empresas de países emergentes. Este último punto, es relevante a considerar, por cuanto la rentabilidad bursátil del ejercicio anterior estuvo asociada principalmente a las señales de mejoras en utilidades de las compañías, escenario que creemos se manifestará nuevamente durante el año actual y en donde los mercados desarrollados presentan nuevamente mejores perspectivas.

Así, mostramos preferencias por mercados como Alemania, Italia, España, Reino Unido, Japón y EE.UU., destacando en este último caso nuestra sobreponderación en sectores cíclicos y que muestren cercanía a la demanda interna.

A pesar de que mantenemos a los mercados emergentes bajo una segunda preferencia, sí prevemos escenarios mixtos para ellos. Así, aquellos mercados beneficiados por la reactivación del comercio internacional y que no muestran presiones inflacionarias relevantes creemos que mostrarán un desempeño más favorable. Por ello, dentro del bloque emergente mostramos preferencias por Corea del Sur, Polonia y México.

Dólar seguirá una trayectoria de apreciación

La Fed ha dado paso a una moderación de sus estímulos monetarios no convencionales mediante la menor compra de instrumentos de renta fija en los mercados financieros. Se estima que dicho proceso se daría por finalizado cercano al mes de octubre, lo que mantendría una tendencia apreciativa sobre el dólar durante los próximos trimestres.

Lo anterior no solo terminaría por moderar el valor de los precios de las materias primas, principalmente aquellos que los inversionistas utilizan como refugio financiero, sino que además seguiría presionando a las monedas de países emergentes. Sin embargo, gran parte de la pérdida de valor esperada para las divisas de países en desarrollo ya se habría materializado. Así, mantenemos proyecciones de $575 para el tipo de cambio local para fines de año.

En lo que respecta a las restantes divisas consolidadas, como es el caso de la moneda japonesa o de la zona euro, también esperamos una pérdida de valor relativa respecto del dólar. Esperamos que el yen se deprecie hacia niveles de JPN$110 por dólar, mientras que el Euro vería disminuido su valor hasta US$1,30 por unidad al cierre de este año.