04 NOV 2014 | ARTÍCULO

Invertir en liderazgo

En la industria es necesario que se creen instancias donde los colaboradores se involucren en ciertas decisiones a nivel corporativo.

Cortesía / HSEC MAGAZINE, EMB

Muchas veces los directores o gerentes generales de distintas organizaciones nos preguntamos: “¿qué es mejor: tener jefes tradicionales, líderes innatos o personas con capacidad de liderazgo?”. Definitivamente, este último tipo de personas son determinantes para alcanzar el crecimiento organizacional. Un estudio realizado por la consultora internacional Hay Group en 2013, tras cuarenta años de investigación, determinó que contar con esta cualidad influye hasta en un 70% en la calidad del clima laboral.

Las cualidades y capacidades que cada Invertir en liderazgo El mejor negocio en una organización En la industria es necesario que se creen instancias donde los colaboradores se involucren en ciertas decisiones a nivel corporativo, de modo que se vaya desarrollando el liderazgo que, más que una amenaza, es un plus para una compañía. vez son más necesarias, o que se buscan en el posible candidato para un puesto de trabajo de liderazgo, tienen directa relación con el crecimiento personal, el trabajo en equipo y el ambiente dentro de la empresa.

En este sentido, ejercer esta habilidad al interior de una compañía es un desafío constante para las personas, ya que para muchas resulta más fácil dar órdenes antes que involucrar, incentivar y hacer partícipes a los colaboradores. Cabe destacar que la capacidad de liderazgo no solo debe estar presente en quienes tienen personas a su cargo. Esta es una cualidad que cualquier persona puede tener, incluso, un trabajador podría tenerla sobre sus jefes o pares, aun cuando no tenga ningún tipo de autoridad o jerarquía.

Buscar el liderazgo

Debido a que el liderazgo puede estar presente en cualquier persona y, ojalá, en todos los colaboradores dentro de una organización, es que esta habilidad es entendida como un proceso que busca constantemente el desarrollo de un sentido compartido y coherente en el que todos los miembros de la compañía actúan en la misma dirección.

Hoy ya no basta con ver a las personas como subordinados; se necesita desarrollar instancias para involucrarlas y hacerlas partícipes de la toma de decisiones. Sin embargo, esto no se logra de un día para otro; la clave está en desarrollarlo al interior de las organizaciones, en darse el tiempo de conocer y reconocer a sus empleados, de identificar quienes tienen esa capacidad y potenciarlos.

En este sentido, no deben ser vistos como una amenaza, porque las compañías son cada vez menos jerárquicas. El liderazgo y la gestión del cambio son conceptos que se han instalado en esta nueva era de las organizaciones, donde cada trabajador es visto como un colaborador que tiene distintas cualidades y, desde su campo de acción, puede aportar al crecimiento de la empresa.