10 APR 2013 | COLUMNA DE OPINIÓN

Inversión emocional

Cómo evitar disminuir las ganancias en un escenario de incertidumbre económica.

Cortesía Revista Dinero / Editorial EMB

Un estudio de BlackRock reveló que en los últimos 20 años, el promedio del rendimiento de los inversionistas es menor que el de la mayoría de los activos; incluso la cifra se ubicaría bajo la inflación media de dicho período. De acuerdo al documento, esto se debería a factores psicológicos como el miedo y el nerviosismo, elementos que se traducirían en una mala sincronización entre la toma y la liquidación de posiciones, situación que se vería exacerbada en un escenario de volatilidad en los mercados.

Para Santiago Maggi, Portfolio Manager/Managing Partner en Latmark Asset Management y autor del libro “Estrategias de Inversión en Mercados Inciertos”, los tres pilares de la inversión son: los fundamentales, el análisis técnico y el behavioral finance (o comportamiento psicológico).

De este modo, el analista destaca la importancia del aspecto emocional en el mundo de las transacciones, pese a ser uno de los elementos más difíciles de dominar, aun en el trading profesional.

En todas las plazas bursátiles se juega con probabilidades, apunta, y “nunca hay certeza de nada”. En ese plano, reconoce que un cuadro económico turbulento exacerba las acciones impulsadas por lo irracional, desencadenando un círculo vicioso. “Mientras más incertidumbre y más volatilidad, automáticamente se compra y se vende más rápidamente, lo que a su vez genera la volatilidad”, remarca.

Por su parte, Alexis Ossés, Jefe del Departamento de Análisis de XDirect Chile, precisa que diariamente en los mercados se vive “euforia, nervios, miedo y sorpresa”, además de la presión psicológica, que condiciona a los inversionistas a ser “muy viscerales”, sobre todo en negociaciones de corto y mediano plazo. “Estos factores juegan en contra de nuestras operaciones; habitualmente nos lleva a fallar”, añade.

¿Cuáles serían entonces los errores más comunes? A su juicio, aguantar mucho las pérdidas y no las ganancias, liquidar posiciones de forma apresurada y utilizar muy poco el ‘money management’ o la gestión del riesgo. “En los mercados se vive mucha ansiedad que nubla la posibilidad de medir el riesgo de mercado, que es el principal condicionante para ganar en el largo plazo”, puntualiza.

En esa línea, Maggi comenta que “es increíble cuánto se ignora” el componente emocional. “No importa el activo que sea, el factor emocional es relevante y clave”, explica, destacando como un tema crítico que las universidades no incorporen esta área en sus mallas curriculares, pese a la existencia de investigaciones e indicadores técnicos que pueden dar cuenta de la euforia en las plazas.

Por su parte, el economista y académico de la Universidad de Chile, Alejandro Alarcón, subraya que la emoción es parte de las decisiones intertemporales entre consumo presente y futuro, lo que Irving Fisher llamó “tasa de impaciencia”. En ese sentido, afirma que junto a “la intuición y la química entre los actores juega un rol relevante –aunque no es el único- y puede conducir a grandes aciertos o a grandes fracasos, porque las condiciones objetivas pueden ser muchas veces las determinantes”.


Evitar la decisión irracional

En este contexto, Ossés sugiere hacer un plan de trading, gestionar el riesgo y evitar caer en malas rachas constantes. “La mayoría de los sistemas otorgan entre un 60% y un 70% de aciertos, pero si no se sabe aplicar la gestión del riesgo, es inevitable perder dinero”, sostiene.

Para moderar los efectos de este tipo de inversión, detalla el agente, se utiliza la psicología del trading que incluye -entre otras cosas- técnicas para evitar las decisiones irracionales. “Hay algunos patrones psicológicos que nosotros desciframos para que no engañen a los inversores. Así, enseñamos técnicas para que esa parte no los saque de posiciones ganadoras”, acota.

Maggi, por su parte, recomienda entender los fundamentales, el porqué se compró el activo y su valor, “tratando de ignorar el ruido del día a día, enfocándose en el mediano-largo plazo, en los fundamentales, y evitando entrar y salir del mercado constantemente”.