17 JUL 2014 | COLUMNA DE OPINIÓN

Hacia la profesionalización de las Pymes

Un informe elaborado por la Sepyme del Ministerio de Industria, las Pymes serán una vez más las grandes dinamizadoras de la economía en lo que refiere a generación de puestos de empleo para 2011.

Por Guillermo Borda / Grandes Pymes

Las empresas familiares son la cuna de la mayoría de las Pymes, lo que implica que muchas veces en éstas se trabaja en torno a la familia, sin tener en cuenta que la capacitación y la apertura de la empresa en cargos gerenciales a extraños más competentes del grupo familiar es muy importante. En este sentido, la aptitud de autocuestionarse sobre la capacitación que tienen los familiares para desarrollar determinadas funciones, como ir hacia la profesionalización de la empresa, resulta fundamental para evitar que ésta desaparezca con su fundador.

La conexión entre familia y negocio hace que en un mismo lugar coincidan aspectos como el poder, el dinero, la oportunidad y la fuerza, que van por encima de las relaciones familiares y que generan, en muchos casos, un aumento de tensiones y lucha de egos.

Según un informe elaborado por la Sepyme del Ministerio de Industria, las Pymes serán una vez más las grandes dinamizadoras de la economía en lo que refiere a generación de puestos de empleo para 2011.

Ante esta realidad, es importante analizar aquellos aspectos que facilitan el crecimiento y desarrollo de las empresas familiares. Si bien el financiamiento y la potenciación de su productividad a través de la expansión de la cadena de valor, el fortalecimiento de su infraestructura y la incorporación de tecnología, son factores fundamentales, es el proceso de profesionalización que se encarna en ellas el que, muchas veces, determina su éxito o fracaso. En la actualidad la planificación profesional adquiere tanta importancia que se vuelve fundamental para la existencia y perdurabilidad de las empresas familiares, siendo a la postre la mejor manera de crear y cuidar los puestos de trabajo.

Teniendo en cuenta el dinamismo con el que se mueven actualmente los mercados, la anticipación y adaptación son fortalezas para aquellas empresas que logran ir a la par de las exigencias del mercado en cuanto a la capacitación y la profesionalización.

La profesionalización de las pymes no implica solo establecer standard de capacitación para quienes se desempeñan en ellas, sino que implica la necesidad de establecer un diagnóstico acertado de la situación actual de la organización y del entorno para poder elaborar un plan estratégico que resulte exitoso.

Podemos mencionar, entre otros aspectos que respaldan la necesidad de profesionalizar una pequeña o mediana empresa, la de mejorar la toma de decisiones al no quedar centralizada en el fundador o bien para mejorar calidad de vida de sus dueños.

Otro de los aspectos clave está vinculado a la sucesión de las empresas familiares, principalmente las pymes. En este sentido, el proceso de sucesión y su éxito depende tanto de la planificación que se haga, como del buen manejo del traspaso del poder, para que finalmente cuando se realice la cesión plena del control por parte del dueño que se retira a quienes asumen la dirección de la empresa, no solo haga viable el proyecto, sino que la empresa continúe creciendo.

Pero sin dudas, para que todo esto sea viable se requiere por parte de todos un convencimiento de que la profesionalización es el único camino para el crecimiento y desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. Este proceso demanda de un esfuerzo colectivo y debe ser apuntalado por un liderazgo flexible y progresista.

Muchas de las Pymes que hoy consideramos exitosas, son las que ayer comenzaron su proceso de profesionalización y decidieron cambiar el instinto por la visión, la espontaneidad por la planificación y la administración por una gestión integral de los recursos y el capital humano.

Este artículo es una cortesía del blog Grandes Pymes del Doctor en Ciencias de la Administración, Juan Carlos Valda.