14 OCT 2014 | COLUMNA DE OPINIÓN

Fisiología del trabajo

Esta disciplina tiene por objeto promover y mantener el más alto grado de bienestar físico, psíquico y social de los trabajadores.

Por Ana González Saavedra / HSEC MAGAZINE, EMB

Muchas veces, las empresas olvidan su comité paritario. Un error, si se considera que son, por definición, la instancia de seguridad y de prevención de los accidentes en el trabajo. Estas entidades son obligatorias en toda empresa o faena donde trabajen más de 25 personas, y su importancia real va más allá de un mero cumplimiento de la ley (que es básico e importante), radicando en crear una cultura preventiva orientada al bienestar de los trabajadores y de las empresas.

Generación de energía

Para vivir, el hombre requiere energía. Sus necesidades en reposo varían por género, tamaño corporal, peso, etc., sin embargo, lo que condiciona las mayores diferencias es su actividad física laboral. El gasto de energía humano, habitualmente, se expresa en kilocalorías (kcal). Un hombre en reposo gasta del orden de 0,8 a 1,2 kcal/ min, lo que equivale a un rango aproximado entre 1.200 y 1.700 kcal por 24 horas (cifra que puede triplicarse durante trabajos pesados).

Para el cálculo del gasto de energía diario, se requiere conocer el tiempo de cada actividad durante el día y el gasto de energía de cada una de ellas. Existen diversas formas de estimar el gasto de energía, pero previamente es necesario referirse a la forma en que el hombre genera energía para el trabajo muscular.

Se puede señalar que durante el trabajo muscular, la energía puede obtenerse por dos vías: aeróbica y anaeróbica. El “combustible” para el trabajo muscular son los alimentos y estos deben ingerirse en cantidad suficiente y con una distribución adecuada; además, se necesita oxígeno para transformar la energía química contenida en los alimentos en energía mecánica y calórica. El aporte de oxígeno, depende de la capacidad de los sistemas respiratorio y cardiovascular, para tomar este elemento desde el aire ambiente y transportarlo hasta los músculos en trabajo.

Método para la evaluación del gasto de energía

La capacidad aeróbica y la composición corporal son dos indicadores importantes para evaluar la condición física de trabajadores que realizan trabajo dinámico. Un buen nivel de capacidad aeróbica está relacionado con la salud cardiovascular y, en consecuencia, con la capacidad para mantener una tarea físicamente demandante. La capacidad aeróbica es el consumo máximo de oxígeno (VO2máx) que se puede alcanzar durante un ejercicio exhaustivo, reflejando la capacidad combinada de los sistemas respiratorio y cardiovascular para obtener, transportar y entregar oxígeno a los músculos durante el trabajo, como también la eficiencia para utilizar oxígeno durante los procesos metabólicos que conducen a la generación de energía. Esta variable se expresa habitualmente en mililitros de oxígeno por minuto por kilogramo de peso corporal (mlO2/min/Kg), porque mientras mayor es el peso corporal de una persona, mayor es su gasto de energía en actividades que requieren desplazamiento.

Cabe destacar que un litro de oxígeno consumido equivale a un gasto energético cercano a cinco kilocalorías. Esto significa que, en esfuerzo máximo, un sujeto en los límites más bajos de capacidad aeróbica genera una cantidad muy inferior de energía que los que se ubican en el rango superior y, por lo tanto, para igual trabajo, las personas de baja capacidad aeróbica presentan una sobrecarga mayor que los lleva a la fatiga en menor tiempo. Esto se ve agravado por el sobrepeso, particularmente en actividades que requieren desplazamiento de la masa corporal. Teniendo como fundamento varios estudios, se ha sugerido que aproximadamente 33 % de la VO2máx de un individuo sea la carga de trabajo físico aceptable para una jornada laboral de ocho horas.

Dadas las dificultades de medir este indicador en la práctica cotidiana, la frecuencia cardíaca (FC) ha sido seleccionada como indicador del trabajo físico asociado con trabajo muscular dinámico. El número de pulsaciones durante el trabajo debería dar información bastante confiable acerca del costo energético.

Propuestas ergonómicas

Masificar estas técnicas de fisiología del trabajo puede contribuir a entregar herramientas que potencien la promoción e investigación en prevención. Para esto, es necesario principalmente que:

Por ende, más allá de las complejidades, e incluso del costo que se requiera para que esta institución funcione en su empresa, debe otorgarse la máxima de las importancias a los comités paritarios. Asesórese con expertos laborales o con sus respectivas mutualidades. Al final un buen Comité Paritario tendrá trabajadores más seguros, y es sabido que mejores ambientes laborales redundan en un mejor funcionamiento de las organizaciones.

• Las evaluaciones sean estandarizadas, no invasivas y de costo asumible por las empresas. 

• Se evalúe la carga fisiológica que el trabajo impone para luego establecer las aptitudes físicas mínimas necesarias que deben cumplir los trabajadores. Todo tendiente a lograr un equilibrio que minimice el riesgo de accidentes y fatalidad de la población laboral. 

• Se fortalezca la formación de competencias en temas de salud laboral y fisiología del trabajo en profesionales del área de la salud. Se reconoce que los accidentes y enfermedades producidos a consecuencia del trabajo son un problema prioritario, pero en materia de formación y educación, la salud ocupacional y la ergonomía, aún no se han posicionado en la práctica cotidiana. En este sentido, estas áreas se presentan como un potencial campo de desarrollo para los profesionales de la salud.