25 NOV 2014 | NOTA DE INTERÉS

Enseñanza lúdica

Ser lúdico en temas educativos empresariales puede traer excelentes resultados.

Partiremos esta nota citando una destacada frase: “el aprendizaje auténtico no es el que hace sólo adquirir saberes, sino el que hace madurar a la persona, el que hace producir cambios en las actitudes y en la conducta, no se trata de algo acumulativo, sino de algo transformador. ”C. Rogers

Se dice erradamente que cuando uno crece o madura, deja atrás al niño que jugaba, lo que algo muy errado, ya que el jugar no debiese ser asociado exclusivamente a la niñez. Si situamos el juego un contexto educativo para el trabajo, trae como resultado una actividad por excelencia, el hacer uso de lo didáctico, en el contexto de la educación empresarial es una excelente opción de aprender de manera grata, rápida y eficaz.

Cuando se toca el tema del juego en la educación se apunta a la  actividad estimulante de dispositivos, que en el orden de lo cognitivo, favorecen el desarrollo de estrategias y habilidades de pensamiento, lo que es muy fructífero al ser aplicado en temas de aprendizaje laboral. Es algo prácticamente transversal en los seres humanos el asociar de manera más rápida nuevos conocimientos por medio de dinámicas de juego.

Posterior a la niñez: en la juventud y la adultez, fundamentalmente, la persona va creando una finalidad para el juego; habitualmente se maneja esto en dos direcciones: competir para ganar, o simplemente disfrutar. En ésta etapa se está consciente de la intencionalidad. 

En temas de aprendizaje lúdico empresarial se tendrá como finalidad del juego: aprender, y el reto será propiciar en el sujeto una motivación íntima al juego, que le permita asociar este propósito. Es decir, el reto de los procesos educativos, será lograr que una finalidad definida externamente, se convierta en finalidad interna para los trabajadores  que juegan en post de un aprendizaje.

En el momento de la dinámica hay que estar dirigidos por alguien conocedor de la materia, que sepa guiar y moderar, es así como la finalidad de los procesos educativos empresariales, será que todos  usen su potencial para generar productos valiosos y materiales de alta calidad. El juego, como el trabajo posee un gran poder transformador, se convierte así en herramienta valiosa para que las personas se apropien de nuevos materiales o conocimientos que en día a día son útiles en el trabajo.

El juego en la educación empresarial debiese ser una actividad para la lectura de estas identidades, posibilitando acuerdos, que proporcionen la labor compartida y cooperada, desestimulando la competencia interna, y consolidando equipos de trabajo, dispuestos a afrontar conjuntamente desafíos empresariales.