17 MAR 2015 | NOTA DE INTERÉS

El poder de los pensamientos

Los hombres tienen la opción de dirigir sus pensamientos, por eso llenarse la cabeza de escenas negativas es una opción muy contraproducente que no tiene ningún beneficio.

Es un ejercicio fundamental cultivar la mente, limpiarla de todas las ideas malas, negativas y pesimistas, debido que los malos pensamientos actúan como una predisposición a que ocurran situaciones desagradables.

Muchas personas que han alcanzado el éxito, indican que antes de concretarse el triunfo ya habían ganado en un estado mental, debido a que imaginaban el triunfo de manera clara. Resulta fundamental manejar el hecho de que cada persona es dueña de su destino y sus pensamientos.

Por ejemplo, si una persona decide emprender y solo se imagina que fracasará, que no logrará los objetivos deseados y que no tendrá éxito, lo más probable es que solo desgracias le ocurran, debido a que ya partió perdiendo. 

Lo más certero es que todo lo imaginado se vuelva una realidad, ya que su cerebro hará creíble todos esos pensamientos. Asimismo, la persona tendrá una actitud miedosa y derrotista frente a los desafíos, lo que es completamente negativo. 

El pensamiento y el carácter son uno, y las circunstancias y condiciones externas que rodean el entorno de una persona se hallaran íntimamente relacionadas con su estado interno, estando las circunstancias profundamente acopladas con algún elemento de pensamiento vital dentro de sí mismo.

Al momento de enfrentar la vida es ideal crear pensamientos positivos que hagan a la persona segura y confiada. Una buena práctica es sentarse en silencio y realizar una introspección y un autoanálisis sistemático. No hay que creer que los pensamientos se pueden mantener en secreto, debido que estos se cristalizan, se reflejan rápidamente en el actuar de las personas, lo que es percibido por el entorno.

En conclusión, todos los pensamientos que se idean en nuestra mente dan sus raíces y producen sus frutos, depende de cada persona si son dulces o amargos. Llevándonos a la altura de nuestras aspiraciones o haciéndonos perdedores al nivel más acabado de los deseos, y las circunstancias que son el entorno, es el medio por el que se recibe lo que corresponde, ya sea una oportunidad o una decepción. Lo importante es tener claro que los seres humanos poseen la capacidad de cambiar los pensamientos y proyectar el futuro en ellos.