20 JAN 2015 | Artículo

El chequeo de tu salud financiera

“Escuchar al cliente no siempre es fácil, en especial si se trata de clientes quejosos o insatisfechos, sin embargo, esta es una tarea muy necesaria para poder saber, de primera mano, qué es lo que le está faltando o cuáles son las necesidades que su producto o servicio no están cubriendo".

Cortesía / Revista Gana Más


En mi último chequeo anual, mi doctor me hizo una serie de preguntas y me hizo varios exámenes. Mis niveles estaban bien, pero hace muchos años que no lo estuvieron, tuve que seguir un plan para mejorarlos. Aprender lo que pasaba en ese plan me ayudó a mejorar mis resultados futuros.

De manera similar, todos necesitan un chequeo financiero anual. Pero en lugar de revisar tu colesterol y tu presión arterial en el consultorio del médico, debes de evaluar tus metas, cómo presupuestas tu dinero y manejas tus niveles de deuda, entre otras cosas. Después de una evaluación, deberás crear un plan a largo plazo, porque a diferencia del examen de salud, una prueba financiera se desarrolla con el tiempo y objetivos claros.

Así que, ¿cómo determinamos cuáles áreas financieras deberemos de incluir en tu próximo chequeo y cuáles necesitan mejorar?

Paso 1: Determine qué necesitas

Las primeras áreas que se tienen que examinar en tu chequeo financiero siempre deben de ser tus objetivos y luego tu presupuesto. Debes de sumar tus gastos fijos (cosas necesarias, como la renta, el teléfono celular y el gas) y mantenerlos bajos. Por otra parte, sigue de cerca tus gastos variables (cosas extras, como las películas, restaurantes y ropa). Para mantenerte en forma, lleva un balance semanal de tus gastos y síguelos mensualmente.
Al igual que tu presión arterial, no quieres que excedan tus niveles recomendados de gasto - de lo contrario, tus decisiones pueden dar como resultado un golpe irreversible a tu cartera. Y no hay remedios en el mercado que lo hagan desaparecer; solo más trabajo.

Paso 2: Revisa tu deuda y tu capital

El segundo paso de tu chequeo consistirá en evaluar el nivel de tu relación deuda/capital. Siempre debes de ahorrar del 10% al 15% de tu ingreso y mantener tus niveles de deuda por debajo del 30% de tu ingreso. De manera similar al colesterol bueno y malo, tu tasa de ahorro puede subir hasta el 100% (si puedes hacerlo, ¡felicidades!); sin embargo, si tu nivel de deuda es mayor al 30% puede ser perjudicial para tu salud financiera.
Después de que tengas un fondo de emergencia, debes de esforzarte en construir un nivel alto de capital, lo cual implica que ahorres o inviertas. Considera esta práctica como una vacuna contra una futura “deuditis” severa cuyoúnico remedio es la insolvencia. O “inflacionitis”.

Paso 3: Haz un plan que te sea satisfactorio

Cuando mi doctor me llamó hace dos años para decirme que tenía niveles más bajos de lo esperado en una cierta área, procedí a conseguir información para elevarlos y terminé cambiando mis hábitos alimenticios. Me volví más consciente de las calorías y la calidad de la comida, y tenía cuidado de no comer comida chatarra. ¡E incrementé esos niveles!
Del mismo modo, investiga, y compra cosas que duren toda una vida, no solo un día. Hacer una buena investigación y leer artículos relacionados con la planeación financiera, consejos y experiencias de los expertos, te ayudará a adherirte a un plan y, con suerte, ahorrarte dinero con el paso de los años.

Paso 4: Vuélvelo una experiencia positiva

Recuerda que la “salud” no es algo que podamos comprar. Cuidarla nos da más energía, y nos hace más comprometidos y motivados. Lleva un registro de tu plan de salud financiera hoy. Revísalo todos los años. ¡Y disfruta la vida! No te pierdas la oportunidad de asistir al programa en vivo para evaluar tu salud financiera.