30 SEP 2014 | NOTA DE INTERÉS

Discutir contra pelear

Es fundamental manejar y tener claro que ambos términos poseen diferencias abismales, teniendo uno un enfoque negativo y otro positivo.

Es parte de la vida que los seres humanos piensen de manera diferente, incluso esto es muy positivo porque permite tener distintas visiones de las cosas, que si se engloban se puede llegar a un sentido mucho más acabado de realidad.

Es importante respetar y tener claro esto para así enfrentar de buena manera los momentos en que los demás no piensen de igual forma.

Se puede establecer que la discusión es más próxima al debate y la pelea a la riña, el comprender esto resolvería mucho el escenario de que lo ideal siempre es tener discusiones y no peleas.

Es una realidad que no todas las personas saben llevar una discusión de buena manera y que esta no pase a ser una pelea de mentes cerradas. Para discutir hay que saber hacerlo, para ello ayudan los parámetros, donde existen dos participantes que tienen su propia teoría, idea, juicio o hipótesis de un tema determinado, ambos planteamientos deben exponerse de manera respetosa sin hacer una lucha de quien tiene la razón, ya que esto gatillará la indeseada pelea.

Frente a una discusión priman los argumentos, el planteamiento y el desarrollo de ideas. Para ser comprendidos es importante que se tenga claridad de lo que se desea exponer, debido a que la carencia de lucidez hará que poco y nada quede claro.

Nunca se debe buscar el triunfo de un juicio verdadero sobre uno falso, es importante enfocarse en la construcción de una implementación práctica, específica y temporal, se buscan acuerdos y concesos donde ambas partes saquen lo mejor de cada planteamiento.

El pelear resulta todo lo contrario, es intentar convencer al otro de que está equivocado, reinando la visión propia, es quedarse con la forma no con el contenido, no escuchar al resto, cerrarse en sí. Los ánimos frente a esta manera de enfrentar distintas ideas hacen que se sobrepasen los niveles establecidos, se salen de las temáticas puntuales, llegando al insulto cuando ya no hay argumento.

En temas laborales es importante manejar un buen nivel de discusión, ya que así se puede dar a conocer el punto de vista. Si sucede que la otra parte pelea mientras uno discute, lo más sano es parar el tema, ya que la poca sensatez del otro puede vincular a un problema mayor.