02 FEB 2015 | Artículo

Desconectarse en las vacaciones

Después de varios meses de trabajo, la mayoría de los trabajadores toma en el verano sus vacaciones, una pausa necesaria que ayuda a revitalizarnos y recuperar el bienestar físico y mental. No obstante, este período no siempre es sinónimo de descanso.
 

Cortesía / HSEC MAGAZINE, EMB

Vacacionar corresponde a un período de tiempo libre, es decir, sin las obligaciones cotidianas. Se trata de un espacio “vacante”, cuyo inicio está marcado por el rito de dejar de acudir al lugar de trabajo, lo que justamente representa la desconexión que se pretende lograr. Incluso, si está dentro de nuestras posibilidades, buscamos salir de la ciudad y acercarnos a la naturaleza, a entornos y paisajes que representen tranquilidad y descanso.

Daniela Campos, Jefa del Departamento Psicosocial de la ACHS, entrega algunas recomendaciones para que, indistintamente si viaja fuera de la ciudad o simplemente se queda en la casa, el motivo de su desvelo sea pensar cómo continuar disfrutando de sus vacaciones y no qué tareas pendientes tendrá a su regreso.

“Estar de vacaciones es salir de la rutina. Tenemos que evitar repetir los patrones que realizamos diariamente, desde tomar desayuno a una hora determinada o revisar el correo electrónico periódicamente, hasta ver los mismos programas de televisión. Nuestra creatividad debe cambiar esa rutina que nos predispone anímicamente para ir al trabajo”, afirma la especialista.

A juicio de la psicóloga, es importante respetar y potenciar el símbolo de la desconexión, por lo que se deben evitar las llamadas o los correos relativos al trabajo, al igual que las aplicaciones y redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp que estén relacionados o sean utilizados con un fin laboral.

“Debemos sacar de su vista cualquier elemento que nos recuerde la rutina, ya que si continuamente vemos objetos que relacionan con el trabajo, mantendremos ese recuerdo de forma permanente”, agrega.

Pequeños cambios

Daniela Campos señala que es muy positivo hacer pequeños cambios que indiquen que se está en un receso y que hay tiempo libre para hacer las actividades que más nos gustan. Comer algo diferente cada día, recorrer el parque o disfrutar de una siesta sin culpas, son algunas opciones simples que rompen con la cotidianeidad y generan una sensación de total relajo.

También es importante la planificación anticipada de las vacaciones y de las tareas propias del trabajo, para disminuir la probabilidad de que estos eventos ocurran y perturben nuestro descanso. Si se deja algo importante sin hacer, se transformará en una preocupación constante que evitará el correcto descanso y desconexión.

“Confiar en el equipo de trabajo y en el liderazgo de la jefatura son dos aspectos que no solo deben ponerse en práctica durante las vacaciones, sino que durante todo el año. Algo esencial para poder disfrutar de un buen descanso, es aprender a delegar y dejar las responsabilidades en manos de otros”, indica. Si se va a viajar, la psicóloga dice que no es recomendable esperar a que comiencen los días libres para ver los preparativos. Por lo menos una semana antes, se debe definir el destino, cotizar, calcular los gastos, planificar y hacer las reservas correspondientes. De esta forma, se puede comenzar esta etapa sin preocupaciones. En cambio, si la opción será quedarse en casa, el consejo es no presionarse buscando actividades para realizar, sino más bien disfrutar el tiempo libre.