09 JUL 2015 | COLUMNA DE OPINIÓN

Creación de una cultura de la innovación

Indudablemente las épocas que han construido la historia de la humanidad han sido marcadas por los aspectos inherentes a la evolución de las sociedades y, más específicamente, por un proceso constante desde y hacia el pensamiento creativo e innovador.

Por Carla Perozzo Castro / Channel News, EMB

El pensamiento mismo ha sido factor de grandes cambios. No podemos negar que con el paso del tiempo y de la historia, el hombre ha tenido que sobrellevar sus propias negligencias y en base a ellas y a los errores consecuentes, ir amoldando las ideas para avanzar hacia un destino más consciente y enriquecedor, que logre llegar a instancias más amables, integradoras y acordes con las necesidades y deseos que van surgiendo a lo largo del camino.

Y es obvio. No es posible que actualmente las empresas mantengan y defiendan recursos e ideas obsoletas, con jerarquías establecidas de manera vertical, donde los colaboradores simplemente se dediquen a realizar su labor como simples piezas de un engranaje que debe comportarse de manera fija, basado en normativas limitantes y reguladas por cabezas cuya única misión es generar ganancias. Ese es un modelo pasado de moda.

La evolución del pensamiento nos ha llevado al fin a construir nuevos rumbos, mucho más integradores y justos, donde las personas que forman parte de una organización, son todas tan importantes como los gobiernos corporativos y por qué no más aún, considerando que son ellas quienes conforman el alma de esa entidad y su salud global. Un aspecto que va la mano con el progreso financiero y, por ende, la formación de sociedades más capacitadas para forjar una calidad de vida a la altura de las grandes creaciones tecnológicas del hombre.

Por lo anterior, el Marketing Interno es indudablemente un factor determinante a la hora de crear una cultura de la innovación. La integración de los colaboradores en el desarrollo de productos y servicios que no solamente cumplan con su función, sino que además sean un real aporte a los requerimientos de una sociedad cada vez más exigente e informada, traerá consecuencias más que positivas, tanto para el fortalecimiento de la identidad corporativa, como para la proyección de una imagen saludable e innovadora.

La inclusión de un equipo de trabajo multidisciplinario que articule las ideas desde distintos puntos de vista -donde las especialidades se complementen y logren confluir en una sola idea que contenga los argumentos y experiencias de cada uno de ellos- enriquecerá notablemente la experiencia del trabajo en equipo, además de otorgar conocimientos de otras áreas a cada uno de los colaboradores, lo que repercutirá en una visión más amplia, creativa e integradora de un proyecto a realizar en las empresas.