23 NOV 2018 | Artículos de interés

¿Cómo se mide el crecimiento empresarial?

Depende de diferentes factores, pero a grandes rasgos se refiere a cómo una empresa cumple con sus objetivos ya sea de infraestructura, ganancias, etc.

Tomando en cuenta lo anterior destacan los siguientes aspectos o parámetros para analizar, comparar y medir el crecimiento (posible o en marcha) de alguna compañía, cuya óptima integración dependerá del objetivo que se tenga trazado:

Ventas: Aunque un mayor volumen de ventas no siempre significa mejores ganancias, son un indicador fuerte del comportamiento financiero. Es importante distinguir la calidad de las ventas, la generación de nuevos clientes, flujo de caja, plusvalía de la compañía, etc.

Ganancias: Es vital tener un registro de las ganancias que se obtienen cada año para aplicar métodos comparativos y obtener información de relevancia operacional.

Flujo de caja: Este se refiere a la diferencia que existe entre los ingresos y egresos de la compañía.

Margen bruto y de beneficio neto: El primero determina la eficiencia de la compañía para obtener ganancias a partir de sus ingresos. Y el segundo, refleja la productividad de la misma.

Expansión: Analizar la necesidad de expansión con la que cuenta una compañía será una referencia crucial para desarrollar un plan de crecimiento físico en el que se vele por eficientar las finanzas de la organización.

Hitos, identificados y cumplidos: Establecer diversas metas a lo largo del ejercicio empresarial, así como monitorear su nivel de cumplimiento, otorga un panorama detallado sobre la capacidad del equipo de trabajo y de las estrategias en funcionamiento.

Conformidad de empleados: La calidad de vida de los colaboradores, tanto dentro como fuera de la compañía son uno de los aspectos más relevantes, pues de ellos depende la mayor parte de los resultados (sean cualitativos o cuantitativos).

Lealtad y retención de clientes: Con esta información podrás conocer la efectividad de las estrategias comerciales implementadas, del servicio y experiencia de cliente, así como la reputación consolidada en la industria. Los altos índices de retención demuestran la calidad de los productos, atenciones y servicios otorgados.

 

La medición del crecimiento dependerá en gran medida de los planes de la compañía, así como de su capacidad para accionar estrategias de cambio. La mejora no siempre se traduce en datos financieros cuantificables, sino en elementos cualitativos a través de periodos de tiempo.