28 MAR 2014 | Columna de opinión

Cómo resistir largas jornadas de trabajo de pie

Diversas son las labores que deben ser realizadas de pie, donde los períodos prolongados en esa posición pueden generar importantes lesiones corporales.

Por Dr. Ricardo Soto Toledo / HSEC MAGZINE, EMB 

Las largas jornadas de trabajo de pie son transversales a distintos rubros productivos y al género mismo, y suele ocurrir que se plantee, desde una postura biomédica estricta, que solo cuando una situación atenta contra la salud de un individuo se define como enfermedad, es decir, si no se demuestra patología, entonces la salud de este no se ve comprometida.

No obstante, no resulta apropiado ampararse en este concepto. En el caso del trabajo, las enfermedades profesionales se definen de acuerdo con la Ley 16.744 como aquellas que son causadas directamente por el trabajo, donde el mismo contiene algún riesgo que cause enfermedad. Esto indicaría que si no se demuestra una patología, una lesión, un daño transitorio o permanente, no habría necesidad de actuar porque la salud no está siendo afectada.

¿Qué podríamos decir del trabajo de pie en este contexto? Los miembros inferiores están diseñados para sustentar el peso del cuerpo, y los pies están diseñados para pararse y caminar. No obstante, una postura mantenida de pie por tiempo prolongado va a producir fatiga, disconfort y eventualmente dolor. 

Es posible también que actúe como de-sencadenante de otros trastornos producto de enfermedades preexistentes como el pie diabético y las várices. En consecuencia, es necesario poner atención en el trabajo de pie prolongado y en las condiciones de trabajo que limitan las posibilidades de descanso y cambio de posición corporal.

Diseño del lugar de trabajo

En primer lugar, el puesto de trabajo debe diseñarse de modo que permita la movilidad del trabajador, evitando posturas mantenidas por tiempo prolongado. Asimismo, es recomendable que cuente con una barra o escalón descansa pies (pudiendo así cambiar el peso del cuerpo de un pie a otro) y con un asiento que permita realizar pausas durante el trabajo.

En segundo lugar, el calzado es muy importante en este tipo de labores. Debe lograrse un equilibrio entre las características del calzado, pensando en la protección del pie frente a accidentes y la confortabilidad del mismo. Dentro de los aspectos a considerar, están el evitar zapatos estrechos que presionen el medio pie y no dejen libertad en el movimiento de los dedos, o modelos que presenten poco agarre del talón, lo que permite que el zapato resbale y provoque disconfort. En este aspecto, es conveniente usar calzado con taco no superior a los 5 cm e idealmente con almohadilla absorbente de golpes. Fundamentalmente, el calzado debe resultar cómodo al trabajador, por lo que es aconsejable un período de prueba.

En tercer lugar, el trabajo en piso duro favorece la fatiga en el trabajo de pie, de modo que si no es posible modificar esa característica del suelo, es de utilidad el uso de alfombras antifatiga, cuyo diseño de material más blando, como hule o madera, reduce el impacto de caminar y permanecer de pie por largos períodos.

El estado de salud en el trabajo va en la misma línea que la definición de salud en general de la OMS: la salud no es solo ausencia de enfermedad. El diseño de los puestos de trabajo debe considerar la comodidad, el descanso y la prevención de riesgos, respetando de este modo la dignidad del trabajador en tanto ser humano.