29 NOV 2013 | MI NEGOCIO

Comenzando con el negocio de la comida

Invertir en el área de alimentos es un excelente plan para concretar los sueños de la Pyme. 

Al momento de idear en qué emprender, muchos son los que de inmediato piensan en comida, debido a que: no es necesario tener una enorme inversión, se adquiere rápidamente resultados económicos, es posible llegar a un gran número de público y además no se necesita ser experto en la materia para tener éxito.

Abundan los negocios ligados a la comida, porque el ritmo de vida, más la integración de la mujer en el mundo laboral, han hecho poco común que se coma en casa o se preparen los alimentos de manera habitual en los hogares. Debido a ello se recurre de forma usual a lugares donde se vende comida rápida o casera, esta práctica a derivado a que exista mucha demanda en este sector.

Una de las buenas maneras de comenzar a vender alimentos es elaborando almuerzos caseros, disponer de buena presentación al ofrecerlos a la venta y  distribuirlos a los negocios locales, lo que se convierte en una excelente forma de empezar un negocio sin un gran capital. Lo bueno de iniciar de ésta manera es que de a poco se van conociendo los gustos de las personas, permitiendo definir qué es lo que entrega buenos ingresos y posee buena aceptación en el mercado.

Adicionalmente, al entregar los productos de manera concesionada se aminoran los gastos y se va adquiriendo clientela, lo que es muy bueno. En especial, en el rubro alimenticio, si el cliente tiene una buena experiencia con la compra, vuelven a recurrir a ella. Esto es una de las mejores estrategias para seguir creciendo.

Es importante, que cuando se habla de negocio que dedican al rubro alimentario contar con los permisos establecidos, ya que por temas de salud siempre se debe estar apegado a la norma legal, para no tener consecuencias como, por ejemplo, intoxicaciones.

La limpieza y presentación es un tema muy importante cuando se trata de negocio donde se vende alimentos. Al ver un plato presentable, de  inmediato las personas sentirán deseos de adquirirlo. Por eso, en el momento de la elaboración hay que tener buen gusto y tomar  medidas sanitarias rigurosas, cualquier descuido puede derivar a que el cliente reclame al dueño del negocio, concluyendo en una mala reputación y cancelación de la autorización de dejar alimentos en lugar.