24 APR 2014 | COLUMNA DE OPINIÓN

China y la ampliación de su banda cambiaria

La medida adoptada por el Banco Popular de China derivaría en una depreciación de su moneda en el corto plazo. 

Por Felipe Barragan /  Dinero, EMB

El anuncio del Banco Popular de China de flexibilizar la banda cambiaria sobre su moneda, y permitir que esta pase de fluctuar un 1% a un 2% alrededor del nivel que dicha institución fija diariamente, es parte de una serie de políticas económicas y sociales que está realizando el gobierno chino, con el fin de permitir que las fuerzas del mercado tengan un rol más importante dentro de la economía en general y, por lo tanto, una señal de que los reguladores consideran que el país cuenta con la suficiente solidez como para permitir el avance de más reformas.

Al mismo tiempo, y pese a que dicha medida estaba en gran parte internalizada por el mercado, en vista de que las autoridades chinas habían anunciado en otras ocasiones la intención de flexibilizar el control sobre la moneda, es interesante analizar las implicancias para el yuan chino hacia los próximos meses y cuáles serían los determinantes que afectarían su comportamiento.

En este sentido, una mayor banda cambiaria no necesariamente se correlaciona con un cambio en la tendencia subyacente de la moneda, no obstante, sí es importante monitorear el tipo de cambio que el Banco Central fija diariamente, y si este es determinado cada vez más por las fuerzas del mercado. Así, y dado que no es la primera vez que China relaja la banda sobre el tipo de cambio, la experiencia histórica relacionada a dicho evento resulta muy útil para examinar los posibles impactos sobre el yuan hacia el futuro.

Depreciación y volatilidad

En el corto plazo, y siguiendo la dinámica de experiencias anteriores, es probable que la autoridad monetaria fije un tipo de cambio diario en niveles más altos durante las próximas semanas, para introducir una mayor volatilidad a la divisa con el fin de eliminar la especulación cambiaria, sobretodo en una moneda que durante muchos años se movía en una dirección apreciativa, generando posiciones especulativas entre los inversionistas.

Al mismo tiempo, la debilidad evidenciada en diversos indicadores de actividad y de confianza en China a comienzos de 2014, junto a las recientes tensiones geopolíticas en diversas economías emergentes, entregan un argumento adicional a la autoridad del gigante asiático para depreciar su moneda en el corto plazo. De hecho, en los días posteriores a la ampliación de la banda, el yuan se situó en niveles de 6,23 ¥/US$, lo que representa el registro más alto en un año.

Lo anterior señala las intensiones por parte del gobierno chino por realizar la transición hacia una moneda que esté determinada por los fundamentos económicos, al igual que por mitigar la entrada de capitales especulativos que históricamente apostaban a la constante apreciación del yuan.

Los fundamentos macroeconómicos de largo plazo

De todos modos, en el largo plazo la tendencia del tipo de cambio spot estará determinada por la trayectoria que fije la autoridad monetaria diariamente, que a su vez creemos que dependerá de la evolución de los fundamentos macroeconómicos durante el resto del ejercicio. En este sentido, y en vista del débil inicio de año que ha evidenciado la economía china, es posible que el tipo de cambio permanezca ligeramente más débil durante el primer semestre de 2014. Sin embargo, la reciente disposición de las autoridades asiáticas por acelerar el proceso de reformas estructurales, ha intensificado la expectativa por una reaceleración de la actividad de China hacia la segunda mitad del año, situación que junto a la reactivación de la actividad global, significaría una mejora en los fundamentos macroeconómicos, en particular del superávit comercial, llevando a que el yuan retome su trayectoria apreciativa.

Con todo, creemos que dicha tendencia sería más contenida en comparación a períodos anteriores, por dos principales factores. En primer lugar, si bien esperamos una mejora en los fundamentos de China, los recientes ruidos en torno a la manipulación de cifras de comercio exterior y la posible exageración en el tamaño del superávit comercial, moderaría la apreciación de la moneda.

En segundo lugar, el aumento en la volatilidad del tipo de cambio como consecuencia de la flexibilización de la banda cambiaria, desincentivaría considerablemente el flujo de capitales especulativos, situación que mantendría contenidas las presiones bajistas sobre el yuan al mismo tiempo que desanclaría a la divisa de transarse cerca del rango inferior de la banda.

De esta forma, la ampliación de la banda cambiaria representa una señal por parte de los reguladores chinos por permitir que las fuerzas del mercado tengan un rol más importante en el proceso de determinación de precios y asignación de activos dentro de la economía, por lo que creemos que dicha política contribuiría a que la tendencia de la moneda esté cada vez más representada por los fundamentos macroeconómicos.

Así, aunque en el corto plazo esperamos una depreciación del yuan con una mayor volatilidad, la tendencia de largo plazo vendría a estar determinada por variables tales como la cuenta corriente, la inversión extranjera directa y el consumo total, por lo que en la medida en que la actividad económica se reacelere, deberíamos observar una apreciación del tipo de cambio. No obstante, esta sería más contenida que en períodos anteriores.