24 OCT 2013 | NOTA DE INTERÉS

Alimentación sana en el trabajo

Alimentarse de manera correcta influye de forma positiva en el rendimiento laboral.

Si una persona goza de buena salud lo proyecta al momento de realizar su trabajo, lo mismo que a la inversa: si tiene algún mal que lo aqueja, su rendimiento laboral será deficiente.

La salud y el rendimiento laboral están unidos y para estar saludable es indispensable poseer una buena alimentación. El tema alimenticio es una preocupación mundial, debido a que los altos índices de obesidad se elevan cada día más, afectando, entre otras cosas, la productividad. Al comer mal, los trabajadores se vuelven más lentos, desanimados, ansiosos, distraídos, etc.

También se ven afectados por problemas de salud, los que comen menos calorías de las que debiesen. Es importante tener claro que la idea no es dejar de comer, sino que alimentarse de manera sana y disponer de un tiempo durante se trabaja para alimentarse.

No es bueno, saltarse la colación, ya que es muy posible que se experimente la sensación de fatiga, mareo y jaqueca producto de la falta de alimento.

Son muchas las enfermedades que conlleva la mala alimentación, lo que hace que se eleven los niveles de ausentismo laboral, siendo perjudicial para el empleador y empleado.

Consejos para tener una alimentación sana 

• Comer sano: Remplazar alimentos altos en grasas y calorías, por unos ricos en fibras y proteínas.

• Llevar comida de casa: Una de las buenas medidas para ingerir alimentos equilibrados es cocinar en casa y llevarlos al trabajo, ya que se aseguran de comer productos frescos y bajos en calorías. 

• Colación: Si una persona tiene identificado que a ciertas horas le da hambre, es recomendable que recurra a algún yogurt desnatado, fruta o frutos secos traídos desde hogar, porque al ir a un negocio puede que la tentación se asome.

• Forma de comer: Se recomienda masticar mucho y despacio.

• Aceite: Consumir aceite de oliva, pero con moderación.

• No dejar de comer: Muchos trabajadores prefieren sentir hambre todo el día mientras trabajan, en vez de comer una pequeña porción de alimentos sanos que sean ricos en proteínas y fibras. El llegar a casa hambriento y comer todo que se encuentra al paso es más perjudicial que alimentarse en el horario en el que se está en movimiento.

• Anular el azúcar: Limitar el consumo de azúcares de forma gradual.

• Beber agua: Es muy importante y vital, ingerir agua, en vez de zumo, bebidas gaseosas, café o té. Ningún bebestible entrega al cuerpo tanta propiedades buenas como el agua.

• Evitar las comidas rápidas: Además de no contener los nutrientes necesarios, engordan más.

• Plan colectivo: Es muy bueno difundir entre los trabajadores buenos hábitos de alimentación, motivar a que en la cafetería existan buenas y variadas opciones de comida sana, es una buena iniciativa que va a favor de la salud de todos.