01 JUN 2015 | NOTA DE INTERÉS

Acabar con los malos hábitos

Existen una serie de actos que se realizan durante el día y que no aportan con la productividad, por eso es importante identificarlos y dejar de realizarlos.

Al momento de enfrentar el trabajo diario, es habitual que las personas creen una rutina que los lleve a lograr las tareas debidas, se sigue un orden, un tiempo, un diseño que permite hacer posible las labores diarias, pero entre medio de este hábito hay una serie de prácticas que hacen perder valioso tiempo y por más que se tenga conciencia de que estos altos hacen menos productivo el día, se siguen realizando. 

Es significativo y transcendental tener como objetivo de vida ser cada día mejor, por eso, el identificar los actos que hacen ser menos productivo es vital para perfeccionarse, no solo por un tema laboral sino también personal. 

Es habitual sentir que el día pasa muy rápido, sin logran realizar las actividades deseadas, quizás la razón de por qué no se tienen avances es porque se ha vuelto parte de rutina de las personas perder el tiempo en tareas que no tienen una importancia real. 

Para reconocer las prácticas improductivas se recomienda realizar las siguientes interrogantes, pensar en aquellos hábitos que detienen o distraen de manera tal que impiden avanzar de forma eficiente: ¿Cuántas veces ves el teléfono durante el día aunque no esté dando timbre de llamada? ¿Te conectas a redes sociales durante el trabajo? ¿Llegas a la hora a las reuniones? ¿Escuchas los comentarios sin interrumpir? ¿Paras de trabajar por prender un cigarrillo, tomar café o comer algún aperitivo? Aunque no lo necesites realmente ¿vas frecuentemente al baño solo por costumbres de hacerlo en repetidas ocasiones?...

Al pensar en las repuestas a estas preguntas resulta más claro saber por dónde comenzar los cambios. Otra medida que se puede seguir para saber qué está dando buenos resultados y qué no en cuanto a los hábitos es consultarles a terceros que te rodean en qué notan que no eres tan productivo, siendo una real oportunidad para tener nuevas ideas y estrategias. 

Después de identificar todas aquellas prácticas que van en contra del buen rendimiento, hay que plantearse y dejarlas de lado. Un buen ejercicio es probar con un día, dejar de hacer estos actos y ver el cambio que trae al final el día.