24 JAN 2014 | NOTA DE INTERÉS

A cuidar la alimentación

Comer equilibradamente permite estar saludable y realizar las actividades diarias sin sensaciones desagradables de agotamiento mental y físico.

Gran parte del día transcurre en el trabajo. Independiente del rubro en el que se esté se debe lidiar a diario con: responsabilidades, estrés, problemas y la pesada rutina, lo que ocasiona que muchos experimenten una incontrolable ansiedad que deriva en un constante deseo de comer, lo que es un acto perjudicial, tanto para el rendimiento, como para la salud.

El ritmo de los días, a veces, imposibilita el comer en casa, lo que ocasiona que se sustituyan los alimentos sanos por unos altos en colesterol y calorías. El comenzar a crear un mal hábito alimenticio va afectando a la persona de diferentes formas, siendo el aparato digestivo el que pasa rápidamente la cuenta: gastritis, colitis, acidez, flatulencias, hernia hiatal, colesterol alto, elevación de la presión sanguínea y obesidad, son algunas de las consecuencias físicas que salen a relucir.

Pero no solo males físicos acarrea la mala alimentación. El plano anímico también se ve afectado, se experimenta la sensación de estar más cansado de lo habitual, abunda el sueño y el mal genio. Todo esto afecta de manera directa el rendimiento y la concentración.

Es importante que cuando se está en el trabajo se controle la ansiedad de comer de manera constante y, si no se puede dominar el deseo de alimentarse, es vital que se ingieran pequeñas porciones de alimentos sanos que brinden energía como: cereales, yogurt, nueces, almendras, pasas, arándanos secos, frutas, etc.

Para quienes no pueden llevar comida sana o casera al trabajo, se recomienda tener un plan de emergencia para huir del fast food  ya que está comprobado que a la larga estos alimentos van restando vida a las personas.

El tema de la mala  alimentación está siendo tan común que varios países han realizado estudios y planes para contrarestar la situación, ya que es la causal de las principales enfermedades y muerte de sus habitantes.

Tomar conciencia es el primer paso para comenzar a cuidar lo que se come. Organizar las comidas, disponer de tiempo y espacio para preparar meriendas saludables, comer y gozar de los alimentos sanos, beber mucho liquido, masticar mucho antes de ingerir, son algunos fáciles pasos que se pueden llevar a la práctica desde hoy.