05 MAY 2016 | Entrevista

Tradición que distingue

"Mientras otros lugares apuntan al modernismo, nosotros  le apostamos a la tradición y el sabor": La Sede.

En un mundo en donde todo avanza a pasos agigantados, las costumbres y tradiciones se han quedado atrás y la modernidad se adueña del entorno, no queda tiempo para darse un respiro.  

Sin embargo, aún quedan lugares en donde se le ha apostado a lo tradicional, recordando los antiguos paradigmas y reviviendo las usanzas de antaño; tal es el caso de La Sede, un restaurante-bar chileno ubicado entre edificios corporativos, en donde los dueños le apostaron a la tradición.

El comercio brinda atención en una casa edificada en el año de 1930, remodelada respetando su diseño original, y a pesar de que tiene algunos toques de modernidad, se conservó el aire antiguo, recatando la historia del recinto y su belleza arquitectónica.

Julio Barrera, Gerente General de La Sede, asegura que la idea surgió de la búsqueda por brindar a los clientes una experiencia de tradición, ofreciendo comida chilena gourmet que hiciera a los visitantes disfrutar de un momento agradable, acompañados por sus compañeros de trabajo, y en donde, además, pudieran celebrar ocasiones especiales. Al ver que el antiguo recinto era valioso, se puso en marcha la idea y a los clientes les agradó.

“La arquitectura del lugar le da un valor agregado, entre toda la vorágine de edificios de arquitectura moderna, eso nos hace especiales, nos hace diferentes y nos pone -de alguna manera-, en la primera línea de la zona. El tipo de comida chilena y tragos que ofrecemos, que nos distingue entre los demás, es un referente entre la oferta habitual”.

Sin embargo, el ambiente y concepto innovador no lo es todo, los integrantes de La Sede, también han puesto un interés especial en la atención, probando con nuevas propuestas y haciendo énfasis en el sabor de los platillos.

“Buscamos algo que nos destacara, algo que saliera de lo que común, de lo normal en los sitios que brindan este servicio, era importante crear algo totalmente diferente (…) otros lugares apuntan hacia el modernismo, teniendo mayores recursos tecnológicos, nosotros  le apostamos a todo lo contrario, a la tradición, comerse un platillo que sea como si lo preparara nuestra abuelita, ese es el concepto”.

Y continuó: “Antes, estaba instalado aquí un comercio que no tenía un servicio distintivo; por ello, se renovó por completo el sitio, con la finalidad de cambiar el aspecto para que cualquier persona pudiera acercarse a nosotros: grupos de amigos, compañeros de trabajo, festejados, que vinieran a probar los productos y se sintieran parte del local”.

Para finalizar, el gerente de La Sede aseguró que apostarle a un cambio y una propuesta diferente ha sido el distintivo entre miles de comercios que no se arriesgan a cambiar y los buenos resultados se notan cada vez que llegan clientes nuevos, buscando el sabor chileno que surge de su cocina.