26 OCT 2015 | Nota de interés

Seis razones para elegir un arbitraje comercial

Al firmar un contrato internacional las empresas pueden incluir árbitros para dirimir las controversias que puedan surgir.

Cortesía / ConnectAmericas

Al firmar un contrato internacional las empresas pueden incluir árbitros para dirimir las controversias que puedan surgir. Esto árbitros son expertos independientes elegidos por las partes involucradas. Las ventajas respecto del clásico proceso judicial son: quien decida la disputa podrá tener mayor conocimiento técnico sobre el tema, el proceso será más flexible, se adaptará a las necesidades de las partes, y tendrá un menor costo. Además, se trata de un procedimiento neutral, con decisiones fáciles de ejecutar en otros países.

En los últimos años, muchas empresas han adoptado la práctica de incluir cláusulas de arbitraje en los contratos que firman. Disponen que, si llegara a surgir alguna disputa entre las partes por la interpretación o la aplicación del acuerdo, ésta no se resuelve en los tribunales estatales, sino que se convoca a un tercero, o sea, un experto elegido por las partes involucradas.

En general, se suelen convocar paneles arbitrales integrados por más de una persona, típicamente, abogados. No obstante, las partes también pueden convocar especialistas técnicos, como economistas o ingenieros para que también se tengan en cuenta criterios técnicos a la hora de decidir.

Si bien las partes pueden establecer libremente las reglas por las que se regirá el arbitraje, la práctica usual consiste en acudir a alguno de los sistemas de reglas disponibles, como los de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil (UNCITRAL, por su sigla en inglés), o los de la Cámara de Comercio Internacional (CCI).

El arbitraje puede ser útil tanto para contratos entre empresas de un mismo país, como para contratos con empresas extranjeras. De hecho, en el sitio web de la Sociedad Estadounidense de Derecho Internacional (ASIL, por su sigla en inglés), Gloria Miccioli explica que el arbitraje se ha convertido en una herramienta particularmente importante en el plano internacional: “A medida que el número de disputas comerciales internacionales florece, también lo hace la utilización del arbitraje para resolverlas”.

Son varias las razones por las cuales las empresas tienden a elegir el arbitraje internacional por sobre la jurisdicción de los tribunales estatales. Estas son seis de las razones más importantes:

Mayor conocimiento técnico de quien resuelve la disputa: un documento de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés) afirma que “el arbitraje permite que las partes elijan personas con conocimiento especializado para que juzguen su controversia. Es menos probable que los jueces en tribunales estatales adquieran el mismo grado de experticia en los aspectos técnicos de las transacciones que se les presentan, que los abogados que representan a las partes, y que pueden servir como árbitros en transacciones similares. En un arbitraje sobre construcción, puede haber ingenieros o arquitectos, además de abogados, que formen parte del panel arbitral”.

Mayor flexibilidad del proceso: la Cámara de Comercio Internacional explica que “el procedimiento del arbitraje está guiado por la ‘autonomía de las partes’, es decir que las partes mismas deciden cómo debe procederse con la disputa”. Como explica el documento de la UNCTAD, esto es útil porque, por ejemplo, “un arbitraje respecto de la calidad de los granos entregados en un contrato de compraventa no requiere el mismo procedimiento que un arbitraje relacionado a la construcción de una fábrica”. Según la UNCTAD, esto es todavía más importante en el caso del arbitraje internacional, “donde las partes y sus abogados pueden tener expectativas considerablemente distintas respecto del procedimiento que debe seguirse”.

Más rápido y más barato: si bien recientemente se ha puesto en duda que el arbitraje sea en sí más económico y más rápido, lo cierto es que, como afirma la UNCTAD, “las partes pueden tener un arbitraje veloz a bajo costo, si eso es lo que quieren”. Como resultado de la flexibilidad del proceso, según la CCI, “las partes pueden elegir tener un proceso lento y minucioso, o un arbitraje rápido y económico. Por razones obvias, la velocidad, la eficiencia y los costos son generalmente considerados importantes. Si se establecen los procedimientos apropiados, el arbitraje puede ser más rápido y menos costoso que el litigio, especialmente considerando que en general no existe la posibilidad de apelación de los laudos arbitrales internacionales”.

Decisiones finales: los procedimientos judiciales locales suelen extenderse demasiado porque las partes tienen la posibilidad de apelar cada una de las decisiones que se van tomando a lo largo del juicio. Al respecto, la UNCTAD explica: “el arbitraje no está sujeto a la apelación respecto de las cuestiones sustantivas del caso. Lo que las partes pierden en seguridad jurídica -porque los errores que el tribunal pueda cometer en la aplicación del derecho no pueden ser corregidos- lo ganan en el menor tiempo y los bajos costos requeridos para lograr una decisión final”.

Procedimiento neutral: cuando una controversia internacional llega a los tribunales de uno de los países de las partes en conflicto, existe el riesgo de que la otra parte sienta que el procedimiento no es del todo equitativo. “Como mínimo”, dice el sitio de la CCI, “el procedimiento, y posiblemente el idioma de las acciones le va a ser menos familiar a una parte que a la otra, creando entonces una ventaja -psicológica o real- para una de ellas”. En el arbitraje internacional, en cambio, “las partes pueden elegir cualquier lugar para que se lleve a cabo el procedimiento, cualquier normativa jurídica aplicable, y cualquier idioma para su arbitraje. Todos estos elementos pueden ser neutrales respecto de las partes”.

Facilidad de ejecución de las decisiones: a diferencia de lo que ocurre con los tribunales estatales, los árbitros no cuentan con medios para hacer cumplir sus decisiones. No hay una policía internacional que les responda, y por lo tanto, necesitan que haya un juez estatal que ordene que se cumpla lo que decidieron.

Entonces, en el caso del arbitraje nacional, sus decisiones son más difíciles de ejecutar que las de los jueces locales. No obstante, en el arbitraje internacional, cuando es necesario hacer cumplir las decisiones tomadas en el extranjero, suele ser más fácil aplicar las de los árbitros que las de jueces de otro país.

“A menos que exista un tratado entre el estado en el cual se tomó la decisión judicial y el estado en el cual se busca ejecutar la sentencia”, explica el documento de la UNCTAD, “el tribunal en cuestión no tiene obligación internacional de ejecutarla”. En cambio, si el propio contrato entre las partes incluye una cláusula de arbitraje, entonces sí los tribunales locales podrán ejecutar cualquier decisión del árbitro.

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