02 JUL 2013 | MI NEGOCIO

Saber solucionar conflictos laborales

En la jornada de trabajo se viven problemas que se deben saber resolver en beneficio de buen desempeño laboral.

Diferentes conflictos son los que surgen en el horario laboral, es así, como todo trabajo, servicio o producto es el resultado de consensos y coordinaciones de un equipo, el cual debe saber conciliar las diferencias y trabajar por un fin común.

Si el conflicto no se resuelve entre los involucrados es bueno que un mediador objetivo intervenga, de este modo habrá mayor posibilidad de entregar una solución efectiva que impida que éste problema se repita o se generalice a otros empleados. No solo se trata de solucionar, sino también de contener a los están en el conflicto.

Para obtener una solución, es importante que los empleados comprendan que debe existir voluntad de las partes involucradas en resolver el conflicto: todos deben ceder, cambiar, transformar las actitudes negativas, dejar de lado el orgullo, no peliar quién tiene o no la razón. Lo recomendable es mirar el conflicto con altura de mira.

Muchos de los conflictos laborales nacen por malos entendidos, diferencias en cómo realizar el trabajo, falta de cumplimiento en los procesos, carencia de compromiso, mal trato al momento de delegar o pedir apoyo, entre otros. Como los motivos abundan es indispensable buscar consensos y soluciones reales para que esto no perjudique la producción.

Es importante en todo momento apelar al profesionalismo, los problemas laborales no deben ser vistos como conflictos de niños, se debe siempre apuntar a un clima de armonía, ya que el entorno de una u otra forma se hará parte del conflicto.

Situaciones que contribuyen en la aparición de conflictos

Interdependencia laboral: Es común que ésta situación cree roces dentro de las instituciones, ya que aquí existen dos o más grupos que dependen unos de otros para realizar su trabajo.

Objetivos: Si los objetivos entre las personas de una organización son distintos, será muy difícil tener consensos, por ende, abundarán los conflictos.

Escasos recursos: Contar con pocos recursos, en todo sentido, hace que, muchas veces, afloren estados de ánimo negativos, lo que se desencadena en mayores discusiones.

Convivencia: Diferencias en temas “caseros” al interior de un trabajo puede llevar a grandes conflictos, por eso, es bueno aprender a convivir respetando los espacios del otro.

Rumores: Muchas de las discusiones se crean por rumores de pasillo, siempre es bueno guardar distancias y evitar los cometarios.

Estructuras retributivas: Cuando los salarios dependen del rendimiento o metas por cumplir, se suele crear competitividad, la que en muchos casos va en desmedro de las buenas relaciones y compañerismo.

Percepción: Confusas percepciones, traen enormes conflictos: el yo creí, yo entendí, yo sentí…

Desigualdades salariales: En ocasiones saber que el compañero gana más, trae  conflictos y desmotivación.