01 JAN 2016 | Artículo de interés

Renovación anual de la empresa

Año nuevo, una oportunidad de utilizar las cinco "R's".

Existe una frase que sugiere “Renovarse o morir como las águilas”, la cual hace referencia a una historia sobre estas majestuosas aves que al llegar a los cuarenta años, deben enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que consiste en cambiar su pico, garras y plumaje, por sí mismas.

El cuento relata que al llegar a los 40 años, el águila debe aislarse en lo alto de una montaña; su transformación inicia por el pico, comienza a golpearlo contra la pared hasta conseguir arrancarlo, esperando entonces hasta el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá sus uñas y talones. Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, empezará a pelar sus viejas plumas. Después de cinco meses, sale de su guarida lista para vivir 30 años más.

Los cambios siempre conllevan retos, el enfrentarse a lo desconocido, no saber qué ocurrirá y si las decisiones serán certeras, pero es la única manera de continuar avanzando. La historia del águila se puede trasladar al ámbito personal, al profesional y también al empresarial, pues reorganizar es el secreto para sobresalir, y permanecer activos por muchos años más en el mercado.

Este año nuevo es la oportunidad perfecta para realizar los cambios que están pendientes, pero principalmente para renovar, cerrar ciclos y empezar con el pie derecho. Los pasos para realizar cambios son muy sencillos, sólo se debe seguir el proceso de las cinco “R’s”.

Romper. La rutina es mortal, por ello es importante quitarse las cadenas que no permiten avanzar; romper los esquemas, alejar paradigmas, estar a la vanguardia. Una manera de lograrlo es capacitando al personal, mantenerlo al tanto de los avances tecnológicos, quitar los límites, que muchas veces son los que impiden aprender y progresar.

Reducir. Cuando ya se ha identificado todo aquello que limita los cambios, es tiempo de remover lo que estorba. Es importante identificar lo que ya no se necesita, desde personas nocivas hasta actividades que resultan superfluas. Reducir todo aquello que representa una inversión innecesaria, se traducirá en ahorros significativos para la compañía. 

Reinventar. Las empresas requieren de personas que sepan reinventarse, que conozcan sus capacidades y estén conscientes de que los cambios son siempre para mejorar. Los empleados son parte fundamental de la innovación, un cambio debe ir desde el interior del trabajador y que lo refleje en su manera de vestir, de hablar e interactuar con su entorno.

Renovar. No se puede cimentar un proyecto sobre las ruinas del anterior; por ello, es importante dar una nueva imagen a la empresa, renovar los espacios, hacer cambios en el mobiliario, modificar la posición de los muebles, y hasta mejorar la iluminación; cientos de empresas han cambiado la imagen corporativa y esto se ha traducido en un incremento inmediato en sus ventas.

Reír. Tener una actitud positiva ante los cambios es lo mejor. El proceso puede generar incertidumbre, hasta cierto punto confusión e inestabilidad, pero al paso del tiempo, los resultados solucionarán las dudas del inicio.

Para que el proceso de renovación funcione, es preciso que todos los integrantes tengan la misma visión; por ello, antes de aventurarse es importante tener al mejor equipo, que comparta los ideales y esté dispuesto a enfrentar cambios que están por llegar.