18 JUL 2016 | Artículo de interés

Nomofobia: el miedo a estar incomunicados

Una nueva patología causada por el teléfono móvil.

Los avances tecnológicos aparecen todos los días, y con ellos han creado una serie de dolencias que en el pasado eran impensables. Una de las primeras que surgió fue la patología WhatsAppitis,  una afección en las manos por el uso intenso del celular que provoca inflamación de los tendones; ahora, ha surgido un nuevo mal denominado Nomofobia.

Este trastorno que sufre más de la mitad de la población, casi sin saberlo, consiste en “no tener teléfono”; sucede cuando el móvil se queda sin batería, entonces, se produce una sensación de angustia y ansiedad por estar “incomunicados”.

En su definición exacta, la Nomofobia es el miedo irracional a estar sin teléfono móvil. El término proviene del anglicismo “nomophobia” (“no-mobile-phone-phobia”). Este fenómeno se desprende de la extrema dependencia al dispositivo electrónico, que genera una sensación de vacío en el usuario, y puede suscitarse por tres razones: dejar el teléfono olvidado en casa, cuando se acaba la batería, o mientras se está en un sitio en donde no hay cobertura.

Para descubrir si se sufre esta afectación, es necesario observar el comportamiento de los usuarios, su reacción ante la falta del teléfono; normalmente, presentan conductas parecidas, como exceso de desesperación al darse cuenta que se les ha olvidado el teléfono, sufrimiento por imaginarse que cientos de personas intentarán comunicarse con ellos, y cierta angustia por permanecer sin comunicación.

Algunas personas han confesado tener taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago ante esta situación. Las mujeres son quienes más padecen este terror, dado que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad comunicativa y necesidad afectiva del entorno. En cuanto a la edad, la Nomofobia suele producirse en personas que tienen una fuerte carga laboral, y necesitan estar en contacto con varios empleados o clientes importantes.

Para solucionar esta patología, es necesario un tratamiento que dependerá específicamente del autocontrol que tenga cada persona. La solución más sencilla es desprenderse del móvil de manera gradual; si no es posible limitarse de su uso, será necesario pedir ayuda, y retirarse definitivamente el dispositivo.