19 JUN 2013 | COLUMNA DE OPINIÓN

Jornadas laborales que alteran el reloj interno

El trabajo de noche plantea factores de riesgo laboral como el cansancio y fatiga, ya que estos horarios van en contra del ritmo biológico del cuerpo. 

Por el Dr. Miguel Acevedo Alvarez / HSEC MAGAZINE, EMB

Los trabajadores de diversas industrias y actividades económicas están expuestos a numerosos riesgos en sus trabajos, derivados de distintos tipos de factores. Recientemente se ha incorporado la preocupación por aquellos factores de riesgo que afectan de manera importante el bienestar, la salud y la productividad de los trabajadores, destacándose el hecho de trabajar en sistemas de turnos nocturnos y rotativos. Un turno nocturno difiere en gran medida de uno diurno, pues la persona que trabaja en la noche a menudo tiene sueño y está fatigada durante su jornada. Esto ocurre porque el ritmo de su cuerpo está definido por un “reloj biológico”, que hace que esté más activo o tienda al descanso en determinados horarios Este “reloj biológico” determina la existencia de un ciclo diario, conocido como ritmo “circadiano”, que nos despierta o nos lleva a dormir. Cuando se trabaja en turnos, especialmente en la jornada de noche, el ritmo circadiano nos hace sentir la necesidad de dormir precisamente durante aquellas horas en que se debe trabajar. Inversamente, el trabajador nocturno tiene que dormir de día, cuando su “reloj biológico” le dice que debe estar despierto. En consecuencia, el sueño de día se acorta y parece “ligero”, insatisfactorio y no reponedor. Entonces, el trabajador de noche no duerme lo suficiente durante el día como para combatir la fatiga y el sueño de noche.

Riesgos asociados

De acuerdo con el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los EE.UU. (NIOSH), los trabajadores por turnos y los que tienen jornadas nocturnas están cansados por causa de su calendario de trabajo. La fatiga causada por no dormir de noche, se asocia con un estado de dificultad para conciliar el sueño en aquellos períodos en que se supone debe dormir (insomnio), acompañado de una sensación de somnolencia durante su período de actividad (hipersomnia). Cuando una persona está demasiado cansada, es muy difícil que pueda concentrarse y eso aumenta la posibilidad de errores, lo que constituye un riesgo de accidente para el trabajador, sus compañeros y otras personas. El estrés del trabajo por turnos también puede agravar las afecciones de salud, como las enfermedades del corazón, neurológicas, psiquiátricas o digestivas, e incluso recientemente se ha añadido la posibilidad de que haya una relación entre el cáncer mamario y el estrés por trabajar en turnos. Una hipótesis para justificar la relación es que la reducción en la producción de melatonina (intermediario químico producido en el cerebro) causada por la baja exposición a la luz durante la noche, podría ser un mecanismo causante de esta enfermedad, pero aún falta mucha investigación para aclarar en plenitud este aspecto. Asimismo, numerosos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto la elevada prevalencia de los trastornos del sueño en diferentes culturas y grupos de pacientes, estimándose que alrededor de un tercio de la población presentará algún tipo de disfunción del sueño a lo largo de su vida, a causa de trabajar en turnos.

Algunas consideraciones

Son muchos los factores que pueden vincular el trabajo por turnos y las consecuencias adversas para la salud (incluyendo el riesgo de cáncer). Se ha propuesto la modalidad de cambio de fase en el turno, la interrupción del patrón de sueño, factores del estilo de vida (como la dieta de mala calidad, menor actividad física y un

mayor IMC) y bajos niveles de vitamina D, y se han elaborado varios cuestionarios que buscan facilitar el diagnóstico de este tipo de problemas. Sin embargo, pocos de ellos son sencillos, fáciles de aplicar, con validez psicométrica y compatibles con los sistemas diagnósticos universalmente aceptados (CIE-10 y DSM-IV). Aunque existe un rango de variabilidad, efectivamente es posible analizar el sistema de turnos de una empresa dada, a fin de saber cuán bien o mal se está trabajando. La literatura recoge ejemplos de metodologías de análisis, y en Chile se está usando el procedimiento Besiak. Esta herramienta sirve para evaluar sistemas de turnos en distintos sectores laborales, y en nuestro país está incluida en el marco de la evaluación del llamado “trabajo pesado” (Ley 19.404).

Con ella se busca analizar el impacto del esquema horario en dos ámbitos principales: salud y vida social. En ambos, se han definido recomendaciones o principios de diseño fundamentales, que se basan en resultados de investigaciones. Su aplicación nos permite confiar en que no habrá daño significativo en la salud y calidad de vida del trabajador. En este sentido, algunas medidas y recomendaciones al diseñar un programa de trabajo de noche incluyen:

• El número de noches consecutivas debería ser el menor posible, intentando llevar al mínimo el tiempo de trabajo nocturno. Es mejor tener tres equipos trabajando en ciclos de ocho horas, en vez de sólo dos equipos en ciclos de 12 horas.

• Se debe poner mucha atención en mantener un número normal de horas de trabajo, evitar el sobre tiempo y evitar las horas extraordinarias.

• La planificación del tiempo de trabajo debe asegurar suficientes horas de sueño; si un trabajador entra muy temprano al turno, no podemos ignorar que el tiempo de traslado le obliga a madrugar más aún, sin tener seguridad de que duerme suficiente para recuperar su buen estado de alerta y vigilia.

• Se debería permitir al menos una tarde libre por semana.

Una buena planificación de turnos, que respeta el ciclo circadiano, permite lograr un mejor equilibrio entre trabajo y sueño. Por lo tanto, se requiere perfeccionar las normas vigentes, informando a legisladores y planificadores de los datos científicos disponibles para decidir mejor al respecto.