09 SEP 2015 | ARTÍCULO

Jornadas excepcionales de trabajo

El trabajo preventivo debe enfocarse en la salud y también en el bienestar psicológico del trabajador y su familia.

 

Cortesía / Revista HSEC, EMB

Los sistemas de turnos hacen que los trabajadores y sus familias soporten una pesada carga, y sus consecuencias se dan en diferentes ámbitos. Por ello, el trabajo preventivo debe enfocarse en la salud y también en el bienestar psicológico.

Determinadas tareas de alto riesgo, como el trabajo confinado de un soldador calificado en las profundidades del mar, y de un minero a varios kilómetros del sub-suelo, experimentarán un mayor nivel de riesgo si se encuentran sometidos a sistemas de turnos o a sistemas de turnos rotativos. Dicha preocupación se torna doble, pues en muchas ocasiones se desconocen las parametrizaciones o herramientas disponibles y, sobre todo, los impactos del diseño o sistemas de turnos sobre las personas.

En Chile, un 36,6% de la fuerza laboral, sumando medianas y grandes empresas, trabajan en sistemas excepcionales de trabajo (ENCLA, 2011), particularmente en turnos de noche. Estos horarios desafían las familias, especialmente aquellas con niños. Diversos estudios comparados, sugieren que este tipo de horarios socavan la estabilidad del vínculo matrimonial, aumentan la cantidad de tareas domésticas que resolver, reducen la cohesión familiar y requieren servicios de salas cuna (guarderías) más elaborados.

Por ejemplo, algunos investigadores, como Baez & Galdames (2005), han encontrado que los “trabajadores de jornada excepcional tienen en promedio valores más altos en conflicto de rol familiar–laboral que los trabajadores de jornada ordinaria, y en segundo lugar, que estos dos grupos se diferenciarían principalmente sobre otras variables psicosociales tales como implicancia laboral, bienestar psicológico y satisfacción familiar”.

La familia “típica” donde el padre trabaja fuera de casa y la madre es ama de casa -ambos a tiempo completo- se ha convertido cada vez más en una excepción. Con las madres más ocupadas -casadas o solteras-, producto de los diversos horarios de trabajo, el ritmo de la vida familiar está cambiando para miles de chilenos.

Es importante debatir como sociedad si los empleadores y los gobiernos pueden contribuir en alguna medida a aliviar las tensiones sociales y físicas que experimenta el núcleo de la sociedad. Por otra parte, la fuerza de trabajo debe ser consciente de los riesgos de las jornadas excepcionales de trabajo, de forma que puedan tomar decisiones más informadas antes de aceptar un contrato, asumiendo, por supuesto, que tienen una verdadera opción de elegir.