21 JUN 2016 | Artículo destacado

El momento de las Pymes Hormigas

Experiencia de las pequeñas y medianas empresas ante la crisis.

Grendes Pymes/Mario Cantalapiedra

Suele ser nota característica de las pequeñas y medianas empresas españolas su excesiva dependencia de la financiación concedida por las entidades de crédito. Existe consenso en cifrar ésta en torno al 80% de los recursos financieros totales, muy alejada de los datos que se manejan en otros países, como Estados Unidos, donde la financiación bancaria solo supone alrededor del 20 por ciento del total.

Precisamente, si alguna enseñanza debe extraerse de la crisis vivida en este ámbito de la financiación, es que cuando llegan periodos con dificultades, la probabilidad de supervivencia de una empresa, sobre todo si es de pequeña dimensión, puede depender directamente de las fuentes alternativas al crédito bancario que haya podido generar.

Es en este punto donde surge el concepto de autofinanciación a través de las reservas generadas, que es con frecuencia motivo de debate y hasta de posturas enfrentadas entre los socios de las empresas.

Fundamentalmente me estoy refiriendo a los beneficios generados que no han sido objeto de reparto vía dividendo y que se constituyen de forma voluntaria por parte de la empresa como fuente financiera propia.

En principio, antes de plantearse la dotación de estas reservas de tipo voluntario, la empresa tendrá que cumplir con sus obligaciones legales en esta materia y dotar, a partir de los beneficios que se obtengan, la reserva legal, las reservas estatutarias y las reservas especiales.

Pues bien, una vez que la empresa ha dotado las reservas de tipo obligatorio (legal, estatutarias y especiales), puede optar con el beneficio restante entre repartir dividendos a sus accionistas o dotar reservas voluntarias, y es aquí donde puede surgir el debate y hasta las discrepancias que comentaba anteriormente.

Por un lado, pueden existir socios que prefieran el reparto sistemático de los beneficios vía dividendo buscando una recompensa a su inversión, mientras que otros pueden preferir dotar reservas voluntarias que fortalezcan el balance de la empresa y reduzcan la dependencia de los fondos ajenos, entre ellos de los bancarios.

Aunque las dos posturas son lícitas, llevado al extremo podríamos asimilar esta situación a la fábula de la cigarra que en verano se dedica a cantar y disfrutar mientras la hormiga recoge y almacena comida para el invierno.

No hay que pensar que se trata de renunciar al cobro del dividendo, sino de condicionarlo a la existencia de una estructura sólida financiera en la empresa, que esté marcada por el equilibrio entre las fuentes de financiación propias y ajenas.

En este sentido, el invierno de la crisis ha demostrado que muchas Pymes Hormigas, gracias a las reservas generadas y acumuladas a lo largo de los ejercicios, han podido sobrevivir a la restricción del crédito bancario, mientras que otras Pymes Cigarras no han podido hacerlo.

Quizás ahora, con la lección aprendida, sea el momento de gestionar nuevas Pymes Hormigas que se consoliden en el tejido empresarial español.

Para conocer más de este colaborador ingresa a: www.grandespymes.com.ar