17 AUG 2016 | Artículo destacado

Economía y desarrollo familiar

Hallazgos inesperados sobre el tamaño de las familias.

Cortesía/FENALCO

La creencia general es que entre más hijos tenga una pareja, menor es la cantidad de recursos que le va a tocar a cada uno. Pero acaba de publicarse una investigación, por parte de dos economistas, que contradicen totalmente este axioma. Lafortune y Lee publicaron en American Economic Review una tesis en la que encuentran una relación positiva entre los años de educación que alcanza un niño y la cantidad de hermanos que tiene.

El mecanismo que explica este resultado es que los padres que no tienen posibilidad real de financiarles la educación, pueden apoyarse en tener más hijos para que estos contribuyan con su trabajo a financiar la economía familiar, y, específicamente, los costos de educación de sus hermanos.

Los hijos que se benefician por el apoyo de sus hermanos, obtendrán mayores salarios futuros por su educación superior, y podrían compensar a sus hermanos contribuyendo con más recursos al cuidado de sus padres una vez que estos requieran asistencia. El niño que proviene de una familia pobre y asciende en la educación gracias a su familia, tiene una probabilidad mayor de hacer transferencias de ingresos a sus padres. Los hijos provenientes de familias adineradas no muestran este comportamiento.

El hallazgo es revolucionario: los hermanos, en lugar de competir por unos recursos escasos, son aliados potenciales para obtener mayores retornos a la inversión familiar. Podría plantearse entonces que una política que desestimule tener hijos puede tener consecuencias adversas para los más pobres, porque puede impedir esa solidaridad intergeneracional de hijos mayores a los menores, y de hijos educados a padres ancianos. Si la política castiga el tamaño de la familia que tiene recursos limitados, pierden los hijos (menos educación) y los padres cuando sean ancianos, tendrán menos ayuda.
 
Existe otra evidencia que marcha en esta misma dirección: en 2010 el Journal of Labor Economics publicó una investigación sobre el efecto en Israel de tener un tercer hijo o más sobre los años de educación que pueden alcanzar el primero y el segundo, para luego ver efectos sobre los ingresos futuros y la posición en el mercado laboral. Se encontró que un mayor número de hijos no desmejora la calidad en términos de educación, ingresos, o trabajo. Ello es así porque los padres pueden trabajar más horas u optar por vacaciones más baratas, o prescindir de bienes de consumo personales.

Se encontró que tanto las generaciones más viejas (con menos políticas de bienestar) como las más recientes, muestran el mismo patrón de comportamiento, es decir, más hijos no implica peores hijos. Así pues, y contra el sentido común, al parecer tener más hermanos puede significar más bienestar para los niños, porque se benefician socialmente, adquieren más responsabilidad en casa o maduran con mayor rapidez.

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