14 AUG 2013 | COLUMNA DE OPINIÓN

¿Cómo crecer cuando faltan profesionales especializados?

Los países con un historial de crecimiento económico por encima de la media mundial, como se observa en los últimos años en Sudamérica, tienden a sufrir de una escasez de mano de obra calificada.

Por Sergio Fukushima / Revista Gerencia, EMB

Pregúntele al administrador de una empresa en nuestra Región sobre cuáles son las grandes dificultades para expandir su negocio de forma rápida, y la respuesta incluirá, sin duda, el problema de la mano de obra calificada. 

Por un lado, las empresas de investigación como IDC señalan que América Latina será la región global con el crecimiento más rápido en general en el mercado de TI este año (predicciones de IDC de América Latina para 2013). Las inversiones en los mercados emergentes deberían crecer el doble que la tasa registrada en países más desarrollados. 

Por otro lado, otro estudio de IDC, que encuestó a ejecutivos de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Venezuela, llegó a la conclusión de que ya en el año 2015 habrá cerca de 300 mil puestos de trabajo sólo en el área tecnológica en la Región, que no podrán ser ocupados por profesionales latinoamericanos.

El problema se refleja en los negocios. Los países con un historial de crecimiento económico por encima de la media mundial, como se observa en los últimos años en Sudamérica, tienden a sufrir de una escasez de mano de obra calificada, si el alza del PIB no va precedida de las inversiones en educación.

Esta misma ecuación puede ser aplicada al mercado de la seguridad electrónica, cada vez más inmerso en el mundo de las TI. Existen empresas incapaces de asumir más proyectos por falta de profesionales con las competencias necesarias, especialmente en esta época de transición de la tecnología analógica a la digital (IP).

El problema es que, para aumentar las ventas, es necesario construir una reputación como un experto capaz de brindar al cliente exactamente lo que necesita, y no todas las empresas que quieren volar alto en este mercado son capaces de despegar. 


Tres perfiles

En la actualidad, es posible identificar tres perfiles de empresas que dependen de la capacidad de su personal para ampliar el negocio en la videovigilancia.

Uno de los casos más recurrentes es el de los integradores con una amplia trayectoria en el universo exclusivamente analógico de seguridad, que observan la disminución de ventas o lamentan la pérdida de oportunidades en proyectos IP. El advenimiento de una tecnología de punta, como el video en red, abrió oportunidades para un nuevo mercado y las compañías que no se adapten a la era digital corren el riesgo de quedarse atrás. Para adaptarse, necesitamos el conocimiento.

Otro tipo de situaciones implica integradores que no trabajan con la seguridad electrónica, pero sí en otras áreas, como las telecomunicaciones. Estas empresas se ocupan de las redes y manejan la posibilidad de ofrecer un servicio más completo a sus clientes, con soluciones para videovigilancia IP, además de su cartera de soluciones tradicionales, aprovechando la sinergia tecnológica y las capacidades de integración de sus equipos con cámaras digitales.

Un tercer perfil de integrador observado en el mercado hoy en día es el que, independientemente de si trabaja o no con cámaras de vigilancia IP, está preocupado por la optimización de sus operaciones y las implicancias de ello en su competitividad. 

Después de todo, mantener a los clientes satisfechos depende de la confianza depositada por ellos en que el integrador estará siempre listo para servir de la mejor manera, con las soluciones adecuadas, incluso que el cliente ni siquiera sabía que existían. También significa ser capaz de crear unas instalaciones impecables y hacer configuraciones de producto correctamente. Para el integrador, esas medidas optimizan el tiempo del personal y reducen los costos.