18 APR 2016 | Artículo destacado

¿Cómo actuar cuando un socio se marcha?

Claves para que la Pyme sobreviva.

Ignacio Bolea/Grandes Pymes

Lo importante para que la compañía no salga perjudicada cuando un socio se va, es evitar los enfrentamientos personales, encontrar la mejor fórmula para el relevo en el accionariado y tener una buena comunicación con la plantilla y los clientes.

La marcha de uno de los socios suele ser un momento muy complicado para la mayoría de pequeñas y medianas empresas. Si el proceso no se realiza de forma cordial y bien estructurada, es fuente de conflicto e incertidumbre. En muchos casos, la imagen de marca queda muy perjudicada ante los clientes, proveedores y otros colaboradores.

“La salida de un socio no tiene por qué ser una tragedia y, hasta cierto punto, es algo natural. Pero se trata de un proceso muy delicado que se debe manejar con mucho cuidado”, destaca Alberto Gimeno, profesor del departamento de dirección general de Esade. Para ello, conviene gestionarlo siguiendo los siguientes pasos:

Lo recomendable es que en el pacto de socios se detallen las responsabilidades de cada uno y se acuerde cómo se va a actuar en caso de que surjan diferencias entre ellos”, avisa Juan José Cano, socio responsable de empresa familiar y Pymes de KPMG España. Aunque al principio, tratar estas cuestiones genera ciertos reparos, haberlo hablado y tener un convenio por escrito será muy útil cuando aparezcan estas divisiones.

“El acuerdo debe incluir cláusulas que prevean las condiciones para la compraventa de las participaciones de la persona que se quiere marchar”, recuerda Iñaki Frías, abogado del área de derecho mercantil de Rousaud Costas Duran. De esta forma, se protegen los intereses del resto de socios y se evita que se vean perjudicados, por ejemplo, ante la entrada de un nuevo accionista que se haga con el control mayoritario de la compañía.

En las empresas que sólo tienen dos socios, una de las soluciones que se suele poner sobre la mesa cuando surge un problema es dividir la compañía. Sin embargo, normalmente ésta no suele ser una opción acertada.

“Muchas empresas no se pueden fraccionar y, en caso de hacerlo, ambas partes suelen quedar muy debilitadas, de forma que pierden mucho valor”, explica Alberto Gimeno, profesor del departamento de dirección general de Esade. El único caso en que ésta puede ser una alternativa viable es cuando existen varias líneas de negocio claramente diferenciadas.

Un ejemplo ilustrativo de esta situación fue la división de la compañía Nutrexpa debido a las divergencias entre las dos familias propietarias. El resultado fue que una de ellas se quedó con la división de cacao -Cola Cao o Nocilla- mientras que la otra gestionó las galletas y otros productos de desayuno, como Cuétara, Artiach o Phoskitos. Si se optara por esta vía, hay que establecer cómo se van a repartir los activos y pasivos de la empresa original y las medidas de transición que se van a adoptar hasta que ambas compañías puedan operar de forma independiente.

Para los accionistas de una pyme que se encuentren ante una situación similar, el consejo de Ferreiro es “informarse bien sobre los aspectos legales y económicos y delegar en un tercero que garantice una mayor objetividad en la negociación” finalizó.

Para conocer más de este colaborador visita: www.grandespymes.com.ar