02 AUG 2013 | MI NEGOCIO

Cómo abordar el despido de un empleado

Los empresarios en más de una ocasión deben desvincular a algún trabajador de la organización, lo cual puede ser incómodo y difícil de abordar.

Son diferentes los motivos que pueden llevar a una empresa a prescindir de un empleado, la situación es algo normal y sucede constantemente dentro de todas las instituciones. Cuando llega el momento de informar sobre la decisión, se debe hacer de manera muy cuidadosa, ya que ésta potente noticia provoca distintas reacciones en quien la recibe.

Es bueno estar preparado ante el posible llanto, alteración, agravio o indiferencia que pueda expresar el empleado. Es correcto darle un tiempo prudente de desahogo, ya que aunque el involucrado llegue a tener conocimiento previo del despido, siempre será una desagradable noticia.

Al encargado de informar sobre el fin de un contrato laboral, se le recomienda estar siempre calmado, usar un tono suave y asertivo. Es importante no extenderse mucho en el tema, ya que esto puede derivar a preguntas que muchas veces no tendrán respuesta satisfactoria para el ex empleado.

Es primordial tener listo el documento donde se explican las causales del despido. En la situación, hipotética, que el empleado realicé muchas preguntas específicas, lo recomendable es entregarle respuestas en base a las políticas de la empresa.

Si el trabajador que se despedirá es una persona querida por los compañeros, se podría producir  un impacto negativo entre los otros trabajadores, lo que pudiese afectar en el ánimo, relación y productividad del entorno. Por eso, hay que tener razones fundadas para dejar de prescindir de un empleado y entregar información certera para no tener conflictos o cuestionamientos mayores sobre la decisión tomada.

Existen reacciones que se repiten al momento de informar sobre un despido para las cuales siempre hay que estar preparado. Por ejemplo, cuando el despido es algo sorpresivo e incomprendido, muchas veces, despierta la rabia de la persona, quien siente que lo ocurrido es un acto de injusticia, esto puede derivar, en decir y hacer cosas que nunca diría o haría si estuviera en sus plenos cabales. En este caso lo mejor es no entrar a discutir y menos comenzar a estregar explicaciones; hay que controlar la situación y terminar rápidamente con el tema.