09 OCT 2013 | ARTÍCULO

Claves para proteger a los trabajadores de la exposición solar

A pesar de que la radiación solar está presente en todo momento, se acentúa en primavera y verano, y teniendo en cuenta que su intensidad aumenta cada año es necesario redoblar los esfuerzos para disminuir los riesgos de los trabajadores expuestos continuamente a los rayos UV.

Cortesía / HSEC MAGAZINE, EMB

Si bien la exposición al sol es considerada un hábito saludable, puede tener consecuencias que la convierten en un problema de salud pública. Así lo señala Adelheit Schneider, Médico Asesor de la Asociación Chilena de Seguridad, quien explica que esto se debe a que la radiación solar se compone tanto de radiación visible como invisible, siendo esta última -que corresponde a los rayos ultravioleta (UV)- causante de la mayoría de los problemas de piel, como quemaduras solares, cambios de pigmentación o textura, envejecimiento precoz y cáncer de piel.

Definitivamente, los trabajos que involucran una alta exposición solar aumentan los riesgos de enfermedades a la piel, sobre todo las de fotosensibilidad. Algunas de ellas son las fotoalergias, que se desencadenan cuando la piel se expone al sol; y las enfermedades inmunológicas, como el lupus, que se activan con la luz solar. En los casos más graves está el cáncer de piel, que entre un 50% y 90% de los casos de debe a la radiación ultravioleta.

Otras enfermedades no tan graves, pero de todas maneras importantes, son la rosácea, que se activa y empeora con la exposición al sol. Asimismo, los daños de los rayos UV en la piel también provocan quemaduras solares y aparición de manchas.

Las actividades más sujetas a los efectos dañinos del sol son las que tienen una exposición aumentada a la radiación ultravioleta. En este grupo se consideran los rubros de la minería, agricultura, construcción, industria pesquera, transporte y todos las faenas que se desarrollan al aire libre.

Información y protección

Los expertos coinciden en que las actuales normas de seguridad laboral referente a protección solar constituyen una base suficiente para prevenir enfermedades a la piel. “Las principales normas que abordan el tema, desde el punto de vista laboral, son el DS 594 Artículo109 del MINSAL y la Guía Técnica de Radiación Ultravioleta de Origen Solar; y ambas son suficientes para abordar el tema, aunque siempre pueden mejorarse”, sostiene David González. 

En opinión del médico de la Fundación Arturo López Pérez, el reglamento técnico de la ley 20.096 es una de las primeras normas mundiales en cuanto a la protección del trabajador y representa un gran avance. De cumplirse a cabalidad por parte de empleadores y trabajadores, asegura la posibilidad de disminuir significativamente los riesgos. 

Para prevenir los efectos dañinos del sol en los trabajadores, las empresas pueden tomar varias medidas. La primera, según la Dra. Schneider, es informar a los trabajadores respecto a los riesgos que implica la exposición y las medidas más apropiadas que pueden reducir sus efectos. “Para esto, la Guía Técnica Radiación Ultravioleta de Origen Solar establece que la empresa debe contar con un programa escrito de capacitación teórico-práctico para los trabajadores, que instruya sobre el riesgo y consecuencias de la exposición, así como las medidas preventivas a considerar”, detalla.

Aunque pueda parecer básico, el Dr. Corradini indica que es vital evitar la exposición innecesaria. “Si es posible, se aconseja realizar las labores bajo techo; en el caso de los trabajadores agrícolas es recomendable tender mallas protectoras, evaluar la posibilidad de programar las labores en las horas con menor radiación, protegerse con ropa que tenga tejidos densos para no dejar pasar la radiación y el uso adecuado de protectores solares, que debe ser repetido al menos cada tres horas, uso de sombreros tipo legionario y gafas con protección UV”.

Asimismo, el médico indica que un buen programa preventivo debería considerar en primer lugar la educación, es decir, la importancia del autocuidado. De ahí que sea necesario que las empresas que trabajan con personas que se exponen frecuentemente al sol, efectúen charlas informativas y entreguen afiches y volantes informativos. “También es preciso que exista acuerdo de las partes, en el sentido de utilizar todas las medidas de protección; y hacer prevención, mediante controles regulares sobre todo a personas de piel blanca, con antecedentes de cáncer de piel y que tengan más riesgo de exposición solar. Lo ideal es que a partir de los 40 años las personas se chequéen periódicamente con un dermatólogo”, agrega.

David González coincide en que un buen plan de gestión del riesgo debe abordar al menos los siguientes elementos: identificación de trabajadores expuestos, información de los riesgos a los trabajadores expuestos, capacitación sobre el control de riesgos, instalación de sistemas de sombrajes, uso de elementos de protección de acuerdo a las características de la exposición -de manera que permitan cubrir las zonas de la piel expuestas- proveer de cremas con filtro solar, señalización y procedimientos claros de atención en caso de ocurrir eritemas en los trabajadores, entre otros.