21 JUN 2016 | Artículo de interés

Claves para desarrollar un plan estratégico

Ejercicio para hacer crecer las Pymes.

Grandes Pymes/Rafael Ortiz

Generalmente la estrategia de una empresa se suele desarrollar a través de un documento denominado Plan Estratégico y que tiene tres partes muy bien diferenciadas: dónde estamos (diagnóstico), dónde queremos ir (visión) y cómo lo vamos a hacer (plan de acción). No hay que olvidar que se trata de un ejercicio basado en el profundo conocimiento del negocio y contexto competitivo, pero al mismo tiempo, es intuitivo en la medida en que la visión y el plan de acción son necesariamente subjetivos.

Dónde estamos

Esta es quizás la parte más objetiva del plan estratégico, ya que es un ejercicio de investigación y recopilación de información basada en la realidad actual del negocio (entorno competitivo, oferta comercial, estructura organizativa, políticas de marketing, procesos, etc.). Suele incluirse un análisis interno y otro externo que pueden desarrollarse mediante herramientas muy básicas y tremendamente útiles como el DAFO.

Es importante hacer un buen trabajo de análisis y diagnóstico, porque de él dependerá el éxito de todo lo demás. Sin embargo, como bien sugiere Antonio Díaz, es fundamental limitar el tiempo y los recursos dedicados a este capítulo. La tentación de entrar en demasiado nivel de detalle es muy alta y en muchas ocasiones es la culpable de que los planes estratégicos sean demasiado farragosos o no acaben de ver la luz.

Dónde queremos ir

Esta es la parte preferida de las personas a las que les gusta la estrategia. Es el momento de definir qué quieren ser, cómo quieren que se posicione la empresa y con qué valores. Es, sin duda, la parte más poética del trabajo pero también, la más difícil y necesaria.

Plan de acción

En este punto pasamos de la estrategia a la acción operativa. Se trata de definir todas las acciones que se llevarán a cabo para alcanzar los objetivos que se han propuesto en la empresa. En este apartado se incluyen desde las políticas comerciales hasta el plan de marketing y comunicación, pasando por las políticas financieras, de recursos humanos, etc. Todo ello, formulado pensando ya en su ejecución y definiendo previamente las métricas e indicadores clave (también denominados KPI) correspondientes. Por ello, es importante en este punto definir un Cuadro de Mando que ayude a realizar el correcto seguimiento del plan.

Para terminar, conviene recordar que el proceso de reflexión estratégica es algo vivo. Es decir, aunque se haya determinado un Plan Estratégico 2012-2016, es importante revisar periódicamente tanto el avance como el alcance del mismo.

Pueden producirse cambios regulatorios, económicos o tecnológicos que pueden aconsejar la reformulación del plan. Esta herramienta es una guía que sirve para no desenfocar el posicionamiento; sólo hay que cuidar que no se convierta en un elemento de inflexibilidad que pueda llevar al desastre.

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